miércoles, 30 de septiembre de 2015

Teletipos


Querido Lord Diario:

Imagine el furor que ha causado su existencia entre mis amigas. ¡Un diario que es un lord inglés! 
Ya me preguntan si ese cuarto matrimonio suyo está hecho para durar, porque hay más de una que está dispuesta a ser la número cinco de semejante caballero british. Ninguna parece objetar el hecho de que sus tres primeras esposas murieran en extrañas circunstancias. Como yo, todas creen su versión de los hechos. Accidentes, simples accidentes. ¿Quién duda de un señor de su planta y su bigotón?

Amado Lord Diario, usted es un clásico, pero le interesan los fenómenos contemporáneos y adora que yo se los cuente. 
Hoy, a golpe de teletipo, le cuento lo más interesante que he visto, leído y oído durante esta semana.

- Me pregunto si soy el único que ha disfrutado horrores con Scream Queens, la "nueva" serie de Ryan Murphy. Entrecomillo nueva, porque si las series de este señor eran mezcla de (muchas) cosas, ahora son mezclas de sí mismas. 
Si cierras los ojos, no sabes si habla Jamie Lee Curtis o Jane Lynch, y si los abres, Emma Roberts parece entrada por una puerta conectada al plató de "American Horror Story". 
La cosa se las pinta tan irregular como la carretera de Los Campitos y no hay nada definitivo sobre su futuro, pero reconozco que nunca me reía tanto con una serie de Murphy, que siempre me dan cierto ardor de estómago. 
A título maromial, apunte los nombres de Diego Boneta y Glen Powell. Y, claro, Nick Jonas, razón prominente por la que la estoy viendo.  
Es lo que pasa: aunque los creadores de las series no tengan nada que contarnos, siempre encuentran la (fácil) manera de satisfacernos.


- Espero que esté encantado con el regreso de Empire, la serie revelación de la temporada pasada y, a juzgar por los datos de audiencia, de la década. 
El culebrón all-black de la Fox es una gozada, pero no me negará que, a niveles narrativos. le falta algo más que esa continua guerra de alianzas y puñaladas traperas, bastante caprichosas y un tanto mareantes. La serie es exceso y nada, al mismo tiempo.
Habrá sonreído con la irrupción de Marisa Tomei, una actriz que ha despertado a un culto considerable en los últimos tiempos. Tengo amigos que hasta sostienen que aquel Oscar tan dudoso que se llevó en 1993 fue realmente merecido.  


- Terminé de ver por segunda vez Battlestar Galactica, la serie que se echa de menos cuando se está viendo otras.
Maravillosa, incomparable, sí, y todavía hay tantísimos fans potenciales que se resisten a descubrirla.
En esta segunda visión - espectacular gracias a una pantalla más competente - debo decir que, a título maromial, me ha gustado mucho más Jamie Bamber que Michael Trucco. Bamber es cosa durita, compacta y variada, mientras Trucco es una estatua moldeada con devoción, pero tan inexpresiva, que ese final se le reservan a su personaje me parece congruente con las limitaciones del actor, por llamarlo de algún modo. 
A efectos dramáticos, el personaje que más me ha llamado la atención, por complejo e interesante, es aquel que repudiaba y sentía coñazo en la anterior visión. Sí, hablo de él. ¡De Gaius Baltar!


- De películas, insisto en las cosas del ayer y no hay número uno como Que el Cielo la Juzgue, clásico del melodrama noir, todo colorín, morbo y ocurrencia, que marcó a una generación con las maldades de su protagonista, interpretada hasta el espinazo por una Gene Tierney suprema. Genuino fruto del año del armisticio e Hiroshima, quizá porque recordaba que, cuando te cruzas con el Mal, éste no te dejará en paz ni después de su desaparición. También viene de la época en que la única planificación familiar posible eran unas hermosas escaleras.

- Tengo tantas ganas de "Spectre", el próximo Bond que se estrenará esta Navidad, que pasé el viernes noche con Quantum of Solace. Ni tanta levadura como "Casino Royale" ni tan mesmérico estilo como "Skyfall", la poca emoción que suscitó esta segunda entrega de Craig como 007 es explicable. Aunque me da en la nariz que ese tono tan desencantado, críptico, casi alienado de sí mismo, le granjeará cierto estatus de culto. Eso sí, qué pena de Rory Kinnear. Ahora cada vez que lo veo, sólo pienso en oink oink.   

- El sábado me las arreglé con La Reina Virgen (Young Bess). Refunfuñará usted, Lord Diario, ante cosa anticuada e insustancial sobre los supuestos amores de una Elizabeth I de Inglaterra tan improbablemente bella como Jean Simmons. Entiéndalo, es una de esas películas que recordaba ver con cariño en el "Cine de Oro" de Televisión Española, allá por los años noventa. 
Jamás detuvo la Historia del Cine, pero es bonita a conciencia y aparece su querídisima Deborah Kerr. Y, definitivamente, ya no se hacen películas donde el actor y el decorado vayan tan conjuntados que parezcan un mismo cuerpo.


Hay que leer más, me lo dice usted siempre, desde su sillón de orejas. Y ahora tengo tres libros empezados, postergados, de esos que digo "esta noche le meto un buen meneo", antes de caer rendido a las doce de tanto gimnasio, tanta película y tanto escribir. 

- De La Regenta, me quedarán los capítulos suficientes como para dedicarle tres tardes y matarla de una vez. Es un imprescindible, de esas novelas que todo escritor en lengua española debe conocer por narices. Clarín hace con el castellano lo que le da la placentera gana y me encanta, aunque su historia, su Vetusta y el martirio de su protagonista son tan asfixiantes como las sotanas que denuncia. Leer esta obra maestra es sentir el mismo fustazo que da a las espaldas de toda nuestra cultura.

- Empecé con David Copperfield, uno de los pocos que me faltan por leer del maestro Charles Dickens, el escritor que mejor enseña a novelar. Por lo desmoralizado que me tiene la decimonónica longitud o porque lo veo como un libro perfecto para Navidades, dejé el marcador en el capítulo cinco, aunque con la firme intención de retomarlo en santísimas pascuas.


- Después de descubrir Un Ángel en mi Mesa, la película de Jane Campion anterior a "El Piano" - e infinitamente superior a ésta -, me lancé a buscar la fuente literaria: la autobiografía de la remarcable autora neocelandesa Janet Frame. Todo un hallazgo. Femenina en el mejor sentido, más cercana a su paisana Katherine Mansfield que a la críptica Virginia Woolf. Y qué vida para contarla.

Por último, le dejo un enlace con la canción que alumbrará "Spectre". Cantada por el talentoso Sam Smith y de título "The Writing's On The Wall". Mis amigos la detestan. ¿Qué opina de usted?


Señor diario, como hoy estoy feliz porque este blog ha recibido un caluroso y muy golfo recibimiento, le adjunto de regalo esta foto de Pietro Boselli, el matemático más sexy del mundo, en compañía de un lindo perrito.
No sé si le gustará, pero a mí me encanta. ¡Hasta mañana!

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