sábado, 10 de octubre de 2015

Funeral


Querido Diario,

Siempre le hablo de vida, pero pocas veces de su enemiga íntima. 
Como se rumorea que esta existencia es esquivar la bala que ha de llegar, tarde o temprano, por aquí le dejo las instrucciones de mi funeral, deseoso de que sea dentro de muchísimos años, cauteloso para que sólo haya lágrimas y jamás duda.

- Que me reduzcan a cenizas.
- Que ninguna iglesia acoja mi nombre ni ninguna religión asegure mi paradero.
- Que esparzan los restos por el Acantilado de los Gigantes. Ese lugar tranquilo, hermoso, que veía, imponente, mientras me bañaba en las aguas de su playa cuando era niño.
- Que suene esta canción triste y exuberante, como entendí a la vida. En esta versión, por favor.


Cuéntale al mundo que viví y tuve miedo de morir. Diles a todos que perdí el tiempo porque nunca creí que terminaría de verdad. Júrales que soñaré con volver.

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