jueves, 1 de octubre de 2015

Gay


Querido Lord Diario,

Me cuentan mis oteadores que busca castillo en Chautebriant. ¿Se lanzará por fin a escribir su autobiografía? ¿Ascaso sería un buen título "De cómo un lord inglés se convirtió en un querido diario, o viceversa"? El mundo merece un desglose de sus desventuras, desde los tiempos en que cazaba el zorro con arrojo y petulancia hasta el día que quedó encerrado en mi imaginación, como aquel genio en la lámpara maravillosa.
Hoy quiero contarle de mis pesquisas y mis informaciones.
En primer lugar, al respecto de algo sucedido en Santa Cruz. Sí, ajusté los prismáticos y me dispuse a divisar lo inaudito: ¡un rodaje de Hollywood en Tenerife!
                                     

Favorable política fiscal y las clásicas ganas de los políticos locales de vendernos al orbis se dicen razón para que los productores de la enésima entrega de Jason Bourne se personaran en Santa Cruz y la hicieran parecer Atenas, ciudad donde se desarrolla la trama de la película.
Julia Stiles se paseó por el Mercado y una tal Eloísa la Recovera se hizo una foto con ella. 
Se impone la pregunta que bien formuló mi amiga Raquel Piñeiro: ¿quién cojones reconoce a Julia Stiles como una celebridad por la calle y además se siente entusiasmado como para pedirle una "photo, please"? 
Tal vez, Eloísa la Recovera es fan declarada de "10 Maneras de Odiarte" o no se perdió ni un segundo de aquella terrorífica quinta temporada de "Dexter", donde Julia, que nunca ha sido mucho, estuvo mayúscula.


Todos mis amigos y amigas estaban más pendientes del protagonista, Matt Damon, que se alojaba en un hotel de renombre y se iba a hacer footing por Los Campitos.
Curiosamente, cuando servidor se subía al taxi en las noches de marcha de sus veinte años, siempre le decía al taxista: "Me lleva a "El Galeón", por la Carretera de los Campitos". Tremendo antro gay, que cerró hace muchas lunas.
Matt Damon corría por allí, inconsciente de esta vieja historia, mientras, por la noche, la ciudad de Santa Cruz se sitiaba para el héroe.
Aquí un ejemplo del follón que armaron en pleno centro de la ciudad.


Durante la semana de rodaje, he de decir que los vecinos jamás se comportaron como los habitantes de Villar del Río ni cantaron "Americanos, os saludamos con alegría".
Se limitaron a hacer chistes con la presencia del aparato hollywoodiense en la cercanía, echaron el debido ojo curioso y, como buena gente moderna, grabaron con sus móviles los mejores momentos y los subieron a Youtube.
Muchos y muchas suspiraron por Matt Damon, señor de nombre desde "El Indomable Will Hunting", película que co-protagonizó y co-escribió con Ben Affleck. Ambos ganaron un Oscar por el guión y no sé si se lo merecían, porque jamás la he visto. De hecho, es una de las pocas películas conocidísimas que nunca he tenido el gusto. Debe ser porque Damon no me motiva nada y a Affleck le encontré la guapura anteayer.
Matt Damon llegó y se fue con rapidez.
En cuestión de unos días, ya estaba metiendo la pata hasta el fondo con una entrevista, de vuelta en Hollywood. 
Declaraba que los actores debieran ser celosos de su vida privada, misteriosos para asegurar más eficaces actuaciones y, por tanto, han de reservars comentarios sobre posibles homosexualidades. 
Yo no entiendo nada. No porque me sorprenda la opinión, sino de qué manera las celebridades, día a día, se buscan la ruina de manera tan fácil con semejante desastre de declaraciones.


Cierto es que la vida privada de los actores lleva interfiriendo demasiado en sus interpretaciones desde hace muchos años y la culpa de todo la tuvo Elizabeth Taylor. No me atrevo a decir que fue la primera, pero sí la que abrió la veda para que la leyenda importase mucho menos que sus escándalos íntimos. Hasta entonces, eran criaturas fabulosas, llenas de incógnita. Ahora, alcachofa en mano, los periodistas no se cortan y lo preguntan: 
- ¿Eres gay?
Tom Hardy se puso como una fiera con una periodista el otro día y es entendible, porque una rueda de prensa no es lugar para más cosas que risitas nerviosas.
Además, los actores son una especie aparte. Suelen ser gente neurótica, insegura, de humor cambiante, y si les añades fama, sufren una continua ansiedad por el escrutinio sobre lo que dicen, hacen o dejan a la imaginación. 


Son la diana de todas las mentiras y calumnias habidas y por haber, más que nunca en Internet. 
Sobre el tema homosexual, casi todos los actores y actrices han sido objeto de insinuaciones al respecto. Todavía se hace Historia de Hollywood con sus armarios y ahí está el tremendo Scotty Bowers, autodeclarado procurador y chapero de las estrellas, que ventilaba a golpe de biografía trash las supuestas preferencias y vicios sexuales de los astros del cine clásico. 
Y, para cosas recientes, ahí puedes leer las declaraciones de otro follador de la élite de Tinseltown: Rafael Alencar, actor porno gay y demandado escort por su descomunal pollón. 
"Todos los que se rumorean homosexuales lo son. No voy a dar nombres. Sólo el de John Travolta, porque nunca paga a sus acompañantes", asegura.
Tocotó. 
Hay algunos indudables, como Kevin Spacey o Elijah Wood. Otros, como Tom Cruise, que me hacen bostezar desde hace años.
He leído que la coincidencia de Leonardo DiCaprio y Tobey Maguire en "El Gran Gatsby" no era tanto decisión de la dirección de casting como el hecho de que son pareja.
Y, si se googlea con ahínco fotos de Henry Cavill en sus años más mozos, se despejarán las escasas dudas.


El chisme vende, la cotización importa. Outing o no outing, ¿qué importa la vida privada? ¿Es malvado preguntarlo, insinuarlo?
Son estrellas, modelos de conducta, gente imitada. Es importante que sean naturales con cuestiones como la homosexualidad, porque los gays no tenemos tantos referentes en las caras de los actores y actrices como los heterosexuales. Así de valioso es un outing. Normaliza desde arriba y cae hacia abajo con una potencia incalculable.
Hay gente (heterosexual) que dice "no me importa que sea gay" o "qué más da su vida privada", pero, en realidad, es más complejo y, a la vez, más simple.
Que revisen lo que significó el asunto Rock Hudson para todos nosotros o que miren la cara de alivio que disfruta Ellen Page tras quitarse ese peso de encima.


Como todo ser humano, los actores están en su derecho a demandar privacidad. El problema es ancestral, quizá venido de la madera de la que está hecha el cine: se los confunde con divinidades simplemente porque lo parecen.
Le damos una importancia desproporcionada a los niños y niñas de Hollywood, esa gente atractiva que sabe memorizar sus líneas de diálogo. Los ponen de cara para vender cosas de las que otros son responsables intelectuales y materiales. Son como los futbolistas preguntados al finalizar el partido; todos están entrenados para decir unas líneas que no son de ellos, sino dictadas por el entrenador. 
En el Bourne de Santa Cruz, la secuencia se repitió tantas veces hasta que Matt la hizo perfecta. En la entrevista, sólo hubo una oportunidad y, claro, alta probabilidad de metedura de remo. 
Me imagino a su mánager con las manos en la cabeza al oír lo que estaba soltando. 
Damon aludió al asedio, al escrutinio, al hecho de que confundieran a Affleck con su novio cuando escribieron "El Indomable Will Hunting". 
Y ahí se desveló, señor diario. Porque está implícitamente diciendo que le molesta que lo confundan. A todos nos molesta que nos confundan con lo que no somos, pero, Matt Damon mío, es usted otro nivel. Deportividad, amigo. Risas, relax.
Como respondió genialmente George Clooney cuando un tabloide imprimió que era "Gay! Gay! Gay!":
- No, sólo soy Gay! Gay!


Matt Damon podría decir que no, podría decir que lo probó una vez, podría decir que hasta tuvo un novio, pero prefiere a las mujeres. Podría decir que, por tener alguna experiencia homosexual, no implica que seas bisexual ni homosexual ni menos heterosexual. Muchos homosexuales han tenido experiencias heterosexuales y nadie piensa que son menos homosexuales por ello. 
En fin, podría haber dicho muchas cosas, pero el miedo y el drama delatan su incomodidad. A él y a los demás. Si se adelantaran a las ganas de carnaza de la prensa, saldrían ganando.
Y, señor diario, al final, el asunto es muy simple. Cuando a mí me preguntan "¿Eres gay?", ¿sabe lo que respondo?:
- SÍ.

¿Y también sabe lo que añado, señor diario?
Que no puedo esperar a ver "Macbeth". Me encanta el viejo Bardo, pero lo que más me gusta es el monstruo del Lago Ness que se puede apreciar en la foto más reciente del Hombre.


Fassy, ven a Canarias a rodar. Excelente política fiscal, unos Campitos para hacer footing y un Josito Montez que te adora.

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