miércoles, 28 de octubre de 2015

Pecho


Querido Diario,

Mi hoja de rutina de ejercicios así lo dice: el miércoles es día de pecho. 
Día de pecho, o motivar los músculos pectorales para ponerse fuerte de torso y quitarse la camiseta entre el infarto del personal.
El día de pecho es el favorito de los chicos que van al gimnasio. No lo cambian por nada. Uno de ellos así lo escribía en su Facebook:
- Pecho siempre, pecho es sagrado.
Es lo que más se nota, junto a los bíceps. La parte más exuberante de los musculosos, que llega a extremos donde desafían y superan a las delanteras de las mujeres. Los hombres también tienen tetas, nos contó la posmodernidad, y así todos se lanzaron a hacer flexiones.
Entre los chicos del gimnasio, el pectoral es también el mayor motivo de inadvertido homoerotismo.
- Míralo ya con esas tetitas - dice uno de otro, para admirar sus progresos.
- Esa teta da leche - dice uno de otro, cuando le ve una foto shirtless en el Facebook.
Y, ante todo, una de esas frases lapidarias que pronuncia mi querido Dee, digna de grabarla en piedra para la posteridad:
- Tener abdominales de flaco es lo mismo que tener tetazas de gordo.
No hay mérito, dice Dee, el mismo que tiene unos pectorales bien marcados, de esos para despedirse de la camisa en un programa de televisión sin ningún complejo.  


El pecho masculino tiene su Historia y su antropología. En realidad, es un misterio, porque es inútil. De esos pezones no mamará ningún bebé, con lo cual, son inservibles por Naturaleza.
En cualquier caso, quién teme a un torso bien armado. Si me dijeran qué es lo que más me gusta de un hombre, diría el pecho como respuesta rápida. Si es peludo, mejor, pero cualquier pectoral me hace girar la cabeza de manera inevitable.
Cuando yo crecía, el descamise masculino se hizo obligado en las pantallas y servidor entendió que era definitivamente homosexual cuando vio la siguiente foto.


A toda esa rocosidad de Mark Wahlberg, le dediqué tempranas pajas, con especial atención a sus tetas perfectas, que me erotizaban y, a la vez, me hablaban de un nuevo ideal masculino.
La evolución del pecho masculino en las pantallas ha sido drástica. Echar la vista atrás deja en evidencia a los que se creían muy en forma. Clark Gable, Errol Flynn, Burt Lancaster, Robert Mitchum se descamisaban y provocaban alborotos varios, pero, en comparación con los de ahora, faltan unos grados de culturismo.
Relacionado al físico promovido por los beefcake de los cincuenta, irrumpiría el estilo ripped - todo marcado - como luce Wahlberg.
Éste se ha impreso de tal manera en mi ideario erótico que otra cosa me deja a medias. Lo mío es dismorfia, pero ajena.
Muy pocos hombres se quitarán la camiseta y tendrán el pecho de Mark Wahlberg. Y lo de tipos como Mitchum sí era mérito, porque esa era su constitución natural.


En cualquier caso, nada que no curen mil días en el gimnasio, amigos. Yo, que ahora estoy un poco como Mitchum y mi destino es Mark, me declaro poseedor de pechazo y admirador nato del ajeno.
El pechazo en estos tiempos se ha hecho acontecimiento. Que un actor lo consiga es motivo de portada, retuiteo y júbilo general. 
Y, más que nunca, cuando llenarlo de pelos se dice el toque.


Sí, se impone ranking de los mejores pechos de la Historia, en opinión de servidor. 
Me he dejado una legión de bellos torsos en el tintero, pero considero que nadie se puede quejar de la selección.
Pecho siempre, pecho es sagrado.

5. CHARLTON HESTON


El pechornaje: A salvo de la antipatía que susciten su ideología y sus papeles de macho al rescate, Charlton Heston fue, sin duda, un hermosísimo mueble con gran sentido de la aventura que iluminó tantos clásicos de tarde de Semana Santa. 
Quizá el primer actor con el momento shirtless como cláusula contractual, el pechazo de Heston se dice tan imponente como las películas que protagonizaba.
De la época anterior al fitness, lo de Charlton era una escultura natural, con el músculo y el vello en su justo punto.  

¿Dónde? ¿Dónde?: Ciento y la madre. En "El Planeta de los Simios", se pasa desfiladero al aire las tres cuartas partes de la película. 
En "Ben-Hur" y "Los Diez Mandamientos", se glosó el poder de ver al macho precristiano encadenado. 
Mi favorito momento shirtless de Heston lo encuentra con una estupenda juventud, frente a Gregory Peck, en la secuencia más inadvertidamente homoerótica de "Horizontes de Grandeza".


Destino del pechazo: Perenne. Cambiaron sus opiniones políticas, pero el hombre lo tuvo todo en su sitio hasta el final. Cuestión de ser más alto que la vida y poseer esas hechuras de gran padre blanco desde el día que nació. 
Dicen las Paganas Escrituras que, si existió alguna vez un lugar donde sentirse a salvo, ese fue el torso hestoniano.



4. CHRISTIAN BALE


El pechornaje: Un tipo atractivo hasta decir basta, Christian Bale era del grupo de los fofisanos hasta que, por primera vez, se planteó un reto físico. 
La ocasión se llamó "American Psycho" y le dimos la bienvenida al nuevo siglo con la baba colgando por el torso de Bale, cosa guapa y perfecta donde las haya.

¿Dónde? ¿Dónde?: Además de "American Psycho", donde consiguió que nos bailase el ojo con personaje tan repugnante, títulos como "Reign of Fire", "Equilibrium" o sus tres Batman para Christopher Nolan lo cuentan descamisado y con el pectoral en su sitio.


Destino del pechazo: Incierto. Bale es conocido por sus radicales transformaciones para los más variados papeles, desde el lamentable saquito de huesos de "El Maquinista" hasta el gordo con bisoñé de "American Hustle". 
Los brutales cambio de peso y musculatura le han concedido importancia como actorazo, pero, físicamente, lo han hecho envejecer antes de tiempo y esas caderas deben conocer más estrías que mi acordeón.



3. MARLON BRANDO


El pechornaje: Padre santísimo de tantos actores - incluyendo Christian Bale -, Marlon Brando cambió el juego de la interpretación cinematográfica y, de paso, el erotismo masculino. 
Su macho sudado de "Un Tranvía Llamado Deseo" hacía irrumpir el torso bien armado por primera vez y lo hacía requisito para empalmar al personal. Los chicos de la audiencia querían ser como él: en actitud y músculos. 
Pezón al aire, vello mojado y camiseta rota, quién no bajaría esas escaleras cual Stella. 

¿Dónde? ¿Dónde?: Además de "Un Tranvía Llamado Deseo", Brando enseñó pecho peludo en títulos como "Hombres" o "Julio César".


Destino del pechazo: Trágico. Marlon siempre tuvo tendencia a la obesidad, que se agravaría con la edad, los excesos y el divismo. Se puso gordo en cuestión de una década, y gordísimo, en cuestión de una vida. Murió el torso, quedó siempre la leyenda.
Un vistazo a sus primeros tiempos evidencia que no ha existido ninguno como él: ignoramos si está mejor descamisado o vuelto a camisar.



2. JOE MANGANIELLO


El pechornaje: Considerado el actor en mejor forma del Hollywood actual, Joe Manganiello volvió a poner de moda el cuerpazo de gimnasio con su irrupción en "True Blood". No es ningún secreto que muchos y muchas siguieron la serie hasta el final sólo por él. 
Su cuerpo de acero motivó un libro de consejos prácticos, donde nos contó su historia de superación.

¿Dónde? ¿Dónde?: A partir de "True Blood", en toda aparición cinematográfica o televisiva que se precie, Manganiello se descamisa. Sospechamos que lo llaman exclusivamente para eso.


Destino del pechazo: Urbi et orbi. Su alternativa femenina, la pechugonísima Sofía Vergara, es ahora su sweetheart oficial y tiene esos megapectorales en sus garras. 
Como Manganiello es de los adictos al gimnasio, deberíamos despreocuparnos por el futuro de esas carnes magras.



1. HUGH JACKMAN


El pechornaje: El responsable de devolver el torso peludo al blockbuster, Hugh Jackman es, sin más preámbulos, una orgía de señor, con un pechazo que se mueve entre una genética envidiable y sus progresos gimnásticos. Cuando está en su punto, el físico de Jackman rememora a los machos de antaño.

¿Dónde? ¿Dónde?: Dónde no, sería la pregunta. Revise usted desde "Operación Swordfish" hasta "Australia", con indispensable parada en todos sus Lobezno para la franquicia "X-Men".
Sin duda, nuestros momentos shirtless favoritos son sus escapadas a la playa. Entendemos entonces que Hugh es así al natural.


Destino del pechazo: Máximo. En sus últimas incursiones como Lobezno, la cosa ha sido nivel vigorexia, pero a mí no me amargan esas venas. 
En cualquier caso, anuncia retirada de su personaje insignia, por lo que quizá su pecho vuelva a ser esa armonía dentro del Barroco, esa perfección agotababas.
Para servidor, Hugh Jackman es el poseedor del mejor torso de la Historia del Cine.



PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: JON-ERIK HEXUM


El pechornaje: Considerado uno de los hombres más bellos que conociera el planeta, Jon-Erik Hexum nos enseñó la triste lección: los pechazos también mueren.
Con sólo veintiséis años, jugaba con una pistola de fogueo en el descanso de un rodaje y ¡bum!, el destinado a ser el mayor astro de belleza masculina de los ochenta se fue para el otro barrio.

¿Dónde? ¿Dónde?: Dos series lo hicieron popular: "Voyagers" y "Close-Up". En el set de ésta última, fue donde aconteció el trágico suceso. 
Los coleccionistas de joyas trash también pueden cazarlo en el telefim "The Making of a Male Model", donde Jon-Erik co-protagoniza con la única e inigualable Joan Collins.


Destino del pechazo: Culto total. Desde su corta carrera artística hasta el día de hoy, el coleccionismo de sus fotografías se resiste a cesar.
No es para menos. Entre la belleza clásica de sus facciones, sus ojos azules y ese cuerpo donde no falta de nada, Jon-Erik era un cromo de hombre. Hay quien dice que demasiado para el gusto de los dioses.


Lo dicho, Lord Diary: pecho es sagrado, ¡a ver esas flexiones!

1 comentario:

  1. Qué te voy a decir que no sepas. Sí, te tengo que comentar como Cassie porque el tema lo merece. Coincidimos en perchonajes y momentazos de los mismos, sobre todo en Charlton, Hugh y Jon-Erik. Standing ovation, dear. Brindando estoy con champán a tu salud, por la gran selección y el post en general. Besotes :)

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