domingo, 11 de octubre de 2015

Pene


Querido Diario:

Tengo una confesión que hacerle. Me gustan las pollas. Me encantan. La mía, también. Adoro poseer una, mirarla, poder jugar con ella. Si ahora tuviera una ajena al alcance de mi mano, le aseguro que estaría muy lejos de este teclado.
Quiero que me entienda. No sólo las deseo sexualmente, sino que me gustan de verdad. Admiro su forma, su textura, su olor, su mismidad. Prefiero que sean grandes y bellas. Si me dan a elegir, circuncisas. 
Otros y otras las esperan y las necesitan, pero piensan poco de su belleza. Llegan a asegurar que son feas y huelen mal. 
Ay, qué poco sentido de la apabullancia, de la Naturaleza, del derroche. Las pollas son la Vida, señor mío. Quien no lo entienda, que se olvide de su madre, de su represión, de su estrecho sentido de la limpieza. Que las vea como yo las veo. Pollas, benditísimas pollas.
El cine y la televisión opinan lo mismo que la mayoría del personal. Que el miembro no es cosa para enseñar. La polla es un tabú en las películas y, si aparece erecta, la cosa queda etiquetada como pornográfica de modo automático.
Como toda sexualidad que no está dirigida para los hombres heterosexuales, la ausencia de badajos en el cine no sólo se siente en el cine comercial, sujeto a censuras, padres quejosos y consumo machista, sino también en la paleta de muchos maestros. Los grandes directores tampoco son muy de rabos, quizá porque la mayoría son heteros y sólo enseñan el coñotetismo de sus musas.
Desde los orígenes, el desnudo integral masculino ha sido raro en el cine. Charles Farrell fue uno de los pioneros en "The River", melodrama agreste de Frank Borzage, estrenado en 1929, años antes del fortalecimiento del Código Hays. 
El despelote del bello Farrell resulta chocante en una película antigua norteamericana y, en realidad, todavía enarca las cejas de pura sorpresa.


La caída de los viejos códigos de censura y la necesidad de quitarse la ropa, liberación sexual mediante, traería más tetas que rabos y, a pesar de que desde los años sesenta hasta la actualidad, hemos conocido el hermanito pequeño de muchos actores, otros tantos se resisten.
Con muchos, nos tenemos que conformar con sus paquetes. Y la mayoría de los cacareados desnudos frontales del cine son un visto y no visto, poco más que la contemplación de un arenque de medio lado.
Las temidas calificaciones censoras, sí, pero también la simple vanidad de los galanes del cine; muchos prefieren evitar que, de entre el público, alguien les cante aquello de "Chiquitita, dime por qué". 
Entienda ahora porque la mayoría de los actores que sí la enseñan la tienen bien grande.


Kevin Bacon, que aireó su buen tocino en "Juegos Salvajes", hablaba hace unas semanas de la necesidad de que los machotes muestren lo suyo, de una vez por todas. Incluso quien sostenga que una polla no puede ser bonita, debe concordar que es parte de esa realidad que las películas aún cuentan de manera fragmentada.
Y, como leí a una feminista, no se trata de que desaparezcan las tetas, sino de que aparezcan el mismo número de pollas.
Querido diario, para hacer honor a los que se atreven a airear sus péndulos del amor, hoy hago un ranking con las mejores pollas cinetelevisivas que han visto estos ojos en las últimas décadas.


5. La Polla Europea: VINCENT PEREZ



¿Dónde se la vi?:  "La Reina Margot".

C'est la vie: A mediados de los noventa, el devastadoramente guapo Vincent Perez era presencia infaltable en producciones de prestigio donde su personaje moría al final. Era algo así como el Leonardo DiCaprio para la colegiala pensante. Poseedor de un pene de proporciones africanas, Vincent apareció en pelota picada en la deliciosamente turbia superproducción "La Reina Margot". Todavía mi boquita en O no se ha recuperado.

Penecuencias: Como cualquier desnudo visto en una película europea, la cosa se las entendió artística y arriesgada, por lo que el integral, más que diseñado para erotizar, hablaba de la vulnerabilidad del personaje. 
En cualquier caso, Perez recibió muchos piropos por su espectacular belleza; dicho sea, el tiempo no ha sido del todo bénevolo con ella.



4. La Polla Televisiva: CHRISTOPHER MELONI


¿Dónde se la vi?:  "Oz".

C'est la vie: Aunque no fue el primero ni el mejor dotado en mostrar su rabo en la serie carcelaria de la HBO, Christopher Meloni es un ejemplo perfecto de la hipocresía norteamericana en cuanto a sexo y explicitud. 
Meloni enseñaba la polla en la televisión por cable, allá donde están los desnudos y las palabrotas, mientras era impensable que su rabo hiciera acto de presencia en el canal generalista donde se emitía "Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales", serie que protagonizaba simultáneamente.

Penecuencias: Había herramientas más grandes en "Oz", insisto, pero nadie era tan sexy como Christopher, que enseñó su chorrita hasta echando un pis. Su desnudez, su descaro y su estupendo culo, unido a la bisexualidad de su personaje, lo hicieron un preferido gay inmediato.
Hay quien sostiene que Meloni nos gusta porque todo él parece una polla.



3. La Polla Reiterada: EWAN MCGREGOR



¿Dónde se la vi?: "Trainspotting", "Velvet Goldmine", "The Pillow Book", "Young Adam", "El Escritor",..

C'est la vie:  Llegó el día en que echamos cuentas y nos percatamos que al talentoso y marchoso Ewan McGregor se le veía la tranca en dos películas de cada tres. Se le llamó exhibicionista y presumido, a lo que él respondió que sólo estaba orgulloso de su herramienta, delirio para los que admiren un buen prepucio. 

Penecuencias: Salivaron muchos y muchas, aunque, como el caso de Meloni, cundió la dualidad: sólo las películas más independientes y marcianas enseñan el badajo de Ewan. En las superproducciones que ha protagonizado, nos tuvimos que conformar con un suspiro de añoranza al verlo manejar la espada láser.



2. La Polla Divertida: JASON SEGEL



¿Dónde se la vi?: "Forgetting Sarah Marshall"

C'est la vie: Qué chocante fue ver la polla de Segel. ¿Por qué? Por la simple razón de que hay muchos chistes de penes, pero es insólito que un desnudo integral masculino entre en una ecuación cómica. En plena comedia norteamericana y desafiando los límites mainstream, Jason Segel, de repente, apareció en pelota picada como aderezo de una situación que buscaba arrancar la risa del público...

Penecuencias: Arrancó esa risa y también los aplausos.
Si las pollas suelen verse en la pantalla en escenarios tristes o claroscuros, en romances góticos o psicodramas sexuales, apéndice de caballeros delgados y atormentadamente bellos, Segel, tan de andar por casa, tan grandullón, se bajó los pantalones y nos recordó lo que todos los hombres, sin excepción, tienen entre las piernas.
Tan ridículo y maravilloso como eso. ¡Viva Jason!



1. La Polla Trascendente: MICHAEL FASSBENDER


¿Dónde se la vi?: "Shame"

C'est la vie: Aunque vista con anterioridad en "Hunger", el desnudo frontal más comentado de Fassbender llegó en "Shame", estrenada en el centro de su ebullente popularidad. Una tranca apoteósica robaba el protagonismo de las primeras secuencias y se hacía una de las imágenes del año.

Penecuencias: El pollón del pelirrojo sobrecogió alientos y escribió titulares de prensa. George Clooney le preguntó a Fassy en plenos Globos de Oro si jugaba al golf con ella, para hilaridad del personal. 
No era ni la intención del director ni del actor; al fin y al cabo, "Shame" era una película depurada de cualquier erotismo, más seria y deprimente que el funeral de un niño.
Al final, la frivolización de su desnudo se señalaba como el gran culpable de que Michael fuera el gran ausente en los nominados a los Oscars de aquel año.



PREMIO ESPECIAL DEL JURADO. La Polla Que Habito: MICHAEL PITT


¿Dónde se la vi?: "Soñadores"

C'est la vie: Mención especial para un masculino frontal en una película de Bernardo Bertolucci, uno de los grandes poetas del desnudo en el cine. Como de costumbre en el director, las intenciones explotativas quedan a un lado, y se muestra el sexo en toda naturalidad: gozoso, sencillo, traumático, inevitable, tan hermoso. En "Soñadores", Eva Green le bajaba los pantalones a Michael Pitt, sin más preámbulos, y hete ahí.

Penecuencias: Hete ahí una polla tan normal como deliciosa. Se parece un poco a la mía y, desde luego, es más habitual encontrar una cosa así que la de Fassbender cuando se le bajan los pantalones a un caballerete. Pitt, actor adicto al riesgo, dio en la diana y jamás estuvo tan guapo que cuando nos enseñó su pijita.


Sí, quedan muchos en el tintero, dignos de menciones honrosas y hasta de una docena de ranking más. Me dice la esperanza que las pantallas nos contarán muchas otras boas en los tiempos venideros. Quiera a las pollas, espérelas, amigo Diario. Sea una polla, my friend
Ya. Lo sé. Todo lo que he escrito después del fassbenderazo no le ha sacudido de la impresión. Hala, aquí la tiene otra vez, y en movimiento.
¡Tolón, tolón!

3 comentarios:

  1. Creo que la vez que realmente caí en cuenta de que los hombres también se muestran y con toda la estantería, fue durante un episodio de Rome cuando Marco Antonio aparece en mitad de su patio en medio de una ceremonia de limpieza.
    Es interesante, como tu dices, que el sexo masculino es casi siempre cosa de ambiente deprimente y oscura, mientras las tetas son como los globos de cumpleaños: siempre presentes y en distintos estados de desinflamiento.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, qué gran comparación esas tetas-globos festivos. Totalmente de acuerdo.
      Muchas gracias por leer y comentar, White Witch!

      Eliminar
  2. Fassbender es como el cerdo, se aprovechan hasta los andares. Buen chorizo el que tiene.

    ResponderEliminar