miércoles, 7 de octubre de 2015

Pistas


Querido Lord Diario,

Le escribo entre la preocupación y el asombro. ¿Es cierto que lo echaron de Wichita a patadas? Mis informadores en el terreno me cuentan que los habitantes de la localidad se vistieron de indio, tiraron sus reservas de té al lago y, sin ceremonias, le dijeron get outta town, you Brit snob! 
Qué tragedia. Usted ya se veía con la estrella de plata en la solapa, la ley en la mano y el orden en el látigo. Será cuestión de moverse a prados más dóciles.
Yo también vivo en el asedio. He alcanzado un considerable éxito de público con estos escritos, pero la crítica, demoledora, sigue arremetiendo contra este nuevo blog. 
Dominique Francon, la firma más exclusiva del periódico de masas The Banner, escribe en su columna: "El autor pretende que su retorno a la blogosfera entusiasme, cuando sólo ha puesto su periodispoetismo al servicio del efecto y a la búsqueda del click fácil... Triste". 


He llorado mares tras leer esas palabras de la señorita Francon, de quien se cuenta arrojó en cierta ocasión una escultura de la Grecia clásica por la ventana de su apartamento neoyorquino "porque la perfección no puede vivir en este mundo de mediocres". Apuesto a que hoy ha vuelto a tirar otra.
Shirley Hemsworth, reportera devenida en personalidad de la letra impresa, ha sido tajante en el periódico semanal Quebec Now. Define este diario íntimo como "un paseo por una vistosa vulgaridad".
El temible Leonard Franzen en el satírico magacín The London Juice Bar me ha despachado, pero bien. "El título del post más visitado hasta el momento es "Caca". No hay nada más que decir", firma Franzen.  
Ay, debí seguir su ejemplo, querido diario. Es imposible ser lord y sheriff al mismo tiempo.
Olvidemos los sinsabores, sí, y que sea con una ruta veloz por la brillante, terrorífica farándula, rematada con recomendaciones para ver y deleitar.


- El diarismo que nos invade debía tener un regreso de la contemporánea pionera y, así, ha aparecido la primera foto de la tercera entrega de "Bridget Jones", ahora en preparación. 
Me pregunto si alguien vio la segunda parte, pero esta tardía rentrée del personaje llega con el morbo añadido de ver a Renée Zellwegger después de irrumpir con un rostro diferente de puro cirugizado y volver a meterse en su casa cual caracol tras suscitar el espanto del mundo entero. Por lo (poco) que se puede apreciar, yo diría que ha vuelto a ser la cítrica de siempre. Que lo sea por mucho tiempo. Nunca me gustó esta señora, pero mucho menos que se cambie por otra.

- En el otro extremo de las apreciaciones, se encuentran dos grandes favoritos: Kate Winslet y Michael Fassbender. Los bellos coinciden en "Steve Jobs", la biografía del creador de Apple, señor cuya vida y milagros ha de despertar un profundo interés en no sé quién, pero no soy yo. 
Bastó un ojo al trailer: lo espectacular que luce Fassy justificará la visión. 
Winslet y Fassy se han hecho amigos. Ella - que andaba de cuarenta cumpleaños el mismo día que servidor marcaba treinta y cuatro - recibía esta semana en su domicilio una olla a presión. Cejas enarcadas ante el regalo de Michael, pero que se imponga la verdad: ella suspiraba por hacer caldo de huesos y Fassy, oído cocina, le dio el utillaje preciso, con la esperanza de que lo invite a almorzar y brinden por ese Oscar que el pelirrojazo tiene que ganar sí o sí el próximo año.


- La noticia de la semana es mucho menos ebullente y compete a abusos sexuales, altas esferas y ese caldo que siempre huele a podrido. 
Hablemos de Ashley Judd
¿Se acuerda de cuando La 2 emitía algún que otro indie en Cine Club allá por los noventa? Nosotros preferíamos que echara un clásico, pero también nos dejábamos conquistar por sorpresas como "Ruby en el Paraíso", que nos traía la imagen y sensibilidad de un tipo de cine completamente diferente al que solíamos ver. La protagonista era Ashley Judd, a quien guardo un gran cariño por esa película - fue su debut, de hecho -, aunque, con los años, se convirtiese en la lamentable estrella de montón de subproductos. 


Esta semana, nos contaba que, a finales de la década de los noventa, un magnate - de cuyo nombre no quiere acordarse - se había extralimitado con ella, convocándola a su habitación de hotel y pidiéndole que lo contemplase mientras se duchaba. Ashley se negó y nunca volvió a trabajar en su emporio. 
En la revista Variety, Judd asegura que tardó tiempo en entender que había sufrido una situación de acoso sexual, descubriendo también que muchas actrices habían pasado por similares episodios con el caballero.

- ¿Y quién es el caballero?, se preguntan las revistas de cotilleo. Como nos gusta el chisme y, más aún, cuando se trata de desenmascarar a un empoderado cabrón, diremos aquí que el aludido es nada menos que Harvey Weinstein


Dueño y señor de la Miramax - ahora The Weinstein Company -, reconversor del cine indie en qualité oscarizable, a quien la Streep llamó "The Enforcer" en cierta ocasión, Weinstein es productor, firma inevitable y uno de los hombres más temidos de Hollywood por el poder que ha acaparado durante años. 
Este 2015 se ha librado de ser procesado por otra acusación de acoso, por parte de una modelo de 22 años que afirmaba haber sido manoseada por Weinstein. 
La experiencia me dicta que esto es la punta del iceberg. Empiezo a gritar y no paro.


- Con mejores cosas de las que alegrarse que Ashley, otro Judd encanta. 
Harry Judd, el baterista del grupo británico McFly, reaparece como mejor sabe: sin camiseta y demostrando que, cada día, se puede estar un poco más bueno si no faltas al gimnasio. Como dijeron sus compañeros de grupo: "Harry está tan musculoso que sus músculos tienen músculos". 


El reportaje viene a promocionar el estreno de la nueva temporada de "The Walking Dead" en la televisión británica, a razón de un vídeo donde Harry se las ve con un zombie que se muere por su perfume. Una chorrada, pero cualquier excusa es óptima si hay carnes prietas al aire.


- Seguimos en la televisión con el regreso de The Good Wife en su séptimo año, primer curso sin la presencia de Archie Panjabi. 
La nunca aclarada, aunque obvia tensión con Julianna Margulies, estrella y señora de la serie, ha ensombrecido - y, a la vez, animado - la season premiere de una serie que se resiente de sus importantes bajas y de los años que lleva encima. 
Quizá lo único realmente novedoso es el enésimo retoque facial de la Margulies, pero la serie se mueve con el garbo acostumbrado, profesa recuperar la serenidad de sus mejores tiempos y da juego a los buenos personajes que todavía quedan.


- El abiertamente homófobo y certificadamente gilipollas rapero 50 Cent dice que el bajón de audiencia de Empire en su segunda semana de nueva temporada se debe al excesivo "rollo gay". Hay alguien que se ha perdido un siglo.
En cualquier caso, me temo que habrá mayor descenso y la culpa no la tendrán los besos de Jamal y Michael. "Empire" está tardando en marcar rumbo alguno, más de allá de su habilidad para epatar con peleas. 
Serie que recordaba tan divertida me hizo bostezar en lo último emitido. ¡Que los guionistas saquen esas uñas cual Cookie! 


- La tristeza por la muerte de Catherine Coulson, la inolvidable Lady Leño de Twin Peaks, ha sido mayor por el momento elegido: justo cuando se elige el reparto para el anticipadísimo y más bien caótico revival de la gran serie. 
Dicen que llegará en 2017 - cuando lo vea, lo creeré -, mientras se anuncian nuevas incorporaciones: Amanda Seyfried, Robert Knepper y Peter Sarsgaard, hombre que revindiqué hace años y todavía sigo aquí sentado, esperando que le den lo que merece. 
Como tiene buen pie para hacer de turbio, este fichaje en el lynchiano universo es más que aplaudible.


- Usted, señor Diario, querrá acomodarse este fin de semana en su sillón de orejas, con su golden retriever a sus augustos pies, y ver un buen documental.
Para reencontrarse con un hombre sin igual, le recomiendo Magician: The Astonishing Life and Work of Orson Welles
Un didáctico, ameno, muy asequible repaso al orsonwellesismo, con fragmentos de sus grandes obras. clips de sus mejores apariciones televisivas, relatos sobre sus peripecias y entrevistas con sus cercanos. Le aconsejo que tenga a mano algún DVD, porque el documental propicia revisión compulsiva de las películas del más grande.


- Novedad ninguna que Pasión de los Fuertes y Vacaciones en Roma son la manera de cobrarse una sesión cinéfila de altura, pero las he vuelto a ver estos días e insisto en mi tesis: las mejores películas ya las vi hace mucho tiempo. 
Si quiere un western especial, adelantado a su tiempo, sutilmente filosófico y bello de necesidad, le recomiendo la de Ford. 
Si necesita una comedia romántica que, a diferencia de lo que ocurre en su género, luce improvisada y descubierta a sí misma de pura frescura, súbase al scooter con Gregory y Audrey.


- Lo sé. Nombrarle el Cine Club de La 2 le ha arrancado un suspiro de nostalgia que sabe a dolor. Recupere, hoy y siempre, a Bette Davis, que iluminó tantas películas de ese espacio. 
Además, murió este mismo día en 1989, cómo pasa el tiempo, copón. 
La fiereza personificada, el talento en tierra de oportunistas, una actriz más grande que la vida, como ella misma preciaba en definirse.


Para servidor, Bette Davis fue también la puerta de entrada para la obsesión por estas cosas de las pantallas que nos cuentan lo que somos, lo que queremos ser y, antes de que me ponga más profundo y recupere el favor de la crítica, posteo otra foto de Harry Judd y ¡hasta mañana, diario!

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