domingo, 22 de noviembre de 2015

Alegría


Querido Diario,

Termina un fin de semana de sesión cinéfila a puerta cerrada, celebrado por el placer de zamparme una película tras otra y con la intención de hablarle de las mejores. 
La última - y la que reconocerán nuestros lectores - es "Del Revés" (Inside Out), lo que se llamaría un "título del año", o ese que hay que ver, aunque sea para comprobar que merece su fama.
"Del Revés" es quintaesencia Pixar, diseñada para deslumbrar a los niños y para que los adultos nos sintamos como niños; la productora de animación, siempre buscando la vida secreta de las cosas inanimadas, ahora se embarca en su más sofisticada premisa: el interior de nuestras mentes.
Como señor mayor y gustoso de lo complejo, quizá usted desease una aventura dentro de una mente más interesante que la de una niña de doce años con trauma de mudanza, pero la película entrega, convence y, de repente, ay, lagrimones a borbotones. 
Es "familiar, pero seductora", frase que debiera encabezar el salón de guionistas de Pixar. Y no me negará que el casting de la voz de Amy Poehler como Alegría viene caído del Cielo.
Al grano. La sabia tesis de "Del Revés" recuerda que la alegría es indisociable de la tristeza y, de hecho, son compañeras de viaje. 
A mí, que me educaron en la incorrección de la tristeza, se me olvida demasiado a menudo. 


Los que somos alegres - o, al menos, optimistas - nos agotamos cuando llegan domingos como éste, tan llenos de nada, de vacío, de intermedio. 
He sido incapaz de arreglarlo. Y he caído en la cuenta, tras ver "Del Revés", que no importa. 
Volverá el baile o llegará el lunes, donde se empieza por el principio, se vuelve a la rutina y se desea algo, otra vez: que venga el viernes. La alegría es propósito, es deseo, es olvidarse de la alegría misma.
Ay, confieso: no hace falta que llegue el lunes para sonreír. Sólo con escribirle, mi Diario, regresa la voluntad, cunde el interés, llueve la energía.


Qué cosquillas me hace, Lord. Jijijaja. Sí, Alegría ya ha vuelto a Control Central. 
Pietro Boselli y hasta mañana.


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