lunes, 16 de noviembre de 2015

Escapes


Querido Diario,

Decir lo contrario sería mentirle: lo acontecido el viernes me ha dejado en el puto suelo. Ando descarrilado, como aquel tren que sabía adonde iba y, de repente, se pierde en la noche y se da cuenta que camina sobre un trayecto defectuoso. Anoche, volvió el insomnio. Hoy, la mala leche. 
El viernes por la noche, finalizaba el post con un clamor hacia la bondad humana, a razón de una imagen de una película de Frank Borzage - que, por si no lo recuerda, es el director que mejor ha cantado al amor en el cine -. y, justo cuando lo publico, mi timeline de Facebook se llena de noticias que dudan seriamente de lo que escribí.
La realidad y mi interior viven en sintonía y, a la vez, en contradicción. Cuando las cosas van bien, yo digo sí, pero algo quedará, eso que resurge cuando todo se inunda de presagios de tiempos peores. O, sencillamente, cuando reaparece la idea de que un día moriré, tal vez sin preverlo, quizá de una manera desagradable o dolorosa.
Si fuera una persona religiosa, diría que todo esto es una prueba de Dios para fortalecer mi fe en la belleza y la felicidad.
Y, aunque no lo soy, trato de creer que es así. Debo creerlo.


La tragedia de la Rive Gauche ha llenado las redes sociales y muchas cosas se han relativizado. Es el envés de la muerte y la destrucción; de repente, lo que consternaba antes parece mínimo, insignificante. Es el orden de prioridades, es la jerarquía de la importancia.
Pero también hay que mirar al futuro sin ingenuidad, porque los aviones de la venganza ya despegaban ayer, sin esperar, y entonces quedó entendido lo que sospechaba: es la guerra de otros, de los que mandan y de los que quieren mandar, mientras las víctimas somos los demás. Los que mueren y sufren, pero también los que no entendemos nada, los que buscamos la manera de descifrar el código de la realidad.
No sé qué cojones pensar.
En fin, querido Diario, déjeme recuperar cierta quietud a través de este post, recorriendo la actualidad, desde París hasta la sonrisa de Tyrone Power, pasando por "Friends" y Susan Hayward. 
Déjeme hacer mi trabajo.


- Entre el terror y la resilencia, se desarrolla la vida parisina, mientras el mundo explota con el genuino enemigo número uno, el más despertador del odio únanime desde Hitler: ISIS. La Francia de Hollande quiere destruirlo a la americana y, mon chèri, esa estrategia fue la que lo hizo nacer. ISIS es la mano helada de los dictadores que agarran a los vivos después de muertos, esa última venganza, sin duda. En todo caso, ¿qué hacer con esas armas andantes, armas que respiran, caminan y huyen por los escondrijos de las ciudades y las redes? ¿Cómo combatir a la guerra sin guerra?

- Anonymous, mis grandes favoritos, también les declaran la guerra, pero a golpe de hackeos informáticos. He ahí un tipo de bombardeo que siempre aplaudiré.


- Cuando el World Trade Center cayó en 2001, la televisión debió interrumpir muchas de sus emisiones, pero en cuestión de dos semanas, regresó la normalidad y la serie Friends comenzó su octava temporada. Excepto por unas letras en conmemoración, jamás nombró lo sucedido. 
Y la serie, que estaba destinada a terminar en dicha temporada, tuvo un repunte espectacular en audiencia y se aseguró dos más. 
El mundo volvió a entender: en épocas de destrucción, la comedia era el oasis. Y más la que hablaba de la vida en Nueva York como si no hubiese pasado nada.


- Escapismo, querido McGregor, escapismo. Y yo, que la estoy viendo de nuevo, lo digo: ese helio hace falta. Quizá por imitación, por la esperanza de que algo de ese color se pegue a la realidad. Bien lo sabían las generaciones que sobrellevaron la guerra con paraísos de Technicolor. 

- Además de reír, también he encontrado momento para vibrar con un melodrama largamente buscado: Una Mujer Destruida, la película por la que Susan Hayward empezó a ser considerada una actriz seria en Hollywood.
Hace, cómo no, de borracha y me esperaba su habitual festín de muecas y divismo, pero me he sorprendido ante una interpretación contenida y, a la vez, fresca, valiente, llena de nervio y energía.


Se trata de una película, a todas luces, menospreciada sobre el alcoholismo de esas mujeres que se quedan en casa, mientras sus maridos triunfan fuera.
Basada en la saga de Dixie Lee, la primera esposa de Bing Crosby, es una lástima que las buenas copias de este film sigan brillando por su ausencia. Una restauración es obligada.


- Pelirrojo como Susan, pero vivito y coleando, nuestro Michael Fassbender está triste porque "Steve Jobs" se ha dado soberano tortazo en taquilla. Su director, Danny Boyle, acusa a estrategias de exhibición, pero yo insisto: ¿a quién narices le interesaba una película sobre ese señor?

- Saque el paraguas para la tormenta mediática que se avecina. Charlie Sheen acude esta noche al programa USA Today para desvelar un importante dato sobre su vida.
La prensa ya lo adelanta: es seropositivo y puede haber contagiado a otros. No saldremos vivos de este 2015, se lo vaticino.
Para compensar, permítame postear una foto de Charlie cuando era una monada y conquistaba a Jennifer Grey - y a nosotros - en la comisaría de "Todo en un Día".


- Podrán con mi ánimo, pero no con mis pajas. Siempre es buen momento para vaciar el cargador, chicos y chicas, pero sin más víctima que un par de pañuelos.
Recuerdo una entrevista al musculoso daddy Samuel Colt donde aseguraba que, cada vez que se acordaba de Brent Everett, se empalmaba. He is sooo cute, decía.
Los dos habían coincidido en la primera escena de "DarkRoom" donde interpretan a dos buenorros secuestrados. Se lo comen todo y luego Samuel se zasca a Brent. Sólo visten calcetines grises, que son el bouquet de la escena.
Un clásico y la química, latente.


- Yo, que tenía un gusto tan marcado para los hombres, estoy que me abro a distintas edades y culturas en estos últimos tiempos.
Mi nueva obsesión ha significado recuperar a Aybars, superstar porno gay venido de Turquía. Es un actor que siempre ha estado ahí y no le he prestado ni la más mínima atención hasta anteayer.


El caballero es una cosa orgásmica de vello, músculos y morbo, con una polla enorme y unos huevos gigantescos. Se me cae la baba y lo que no es la baba.
Le recomiendo sus últimas escenas, porque ha echado más cuerpo en el gimnasio; sobre todo, la que tiene con Tomy Hawk.


Eso es escapismo y no lo de Rachel, Monica, Ross y compañía.  ¿Se da cuenta, querido Diario? El dolor se apacigua con el tiempo, hasta con el mínimo en el que hemos escrito este post.
Ay, nuestra venganza será seguir adelante y ejercitar sonrisas de Tyrone Power
Si es cierto que la vida vale tan poco en este mundo, acelere los días, mi Lord, y que lo peor nos atrape con el gesto risueño.

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