lunes, 9 de noviembre de 2015

Frecuencias


Queridísimo Lord Diario,

Sé de buena tinta que usó el Google esta mañana para buscar recetas de faisán  y se tropezó con la sorpresa: sí, el doodle. Todos hablan del doodle de hoy. Y yo no seré menos.
Antes de nada - o antes de todo, como bien corrigen los hispanoamericanos -, le hablaré del tiempo, del clima, del pronóstico. 
El mundo lleva años con el canto de que hay un cambio climático en ciernes y yo digo que el clima ha cambiado desde hace rato, justo desde que las estaciones sirven para decir que no parecen estaciones. Y en lugares como éste, ni le cuento, donde el tiempo viene a igualar mi alma desgarrada, como cantaría Laura Nyro. 
¿Inventamos una nueva denominación? ¿El veroño? ¿El otano? ¿O la estación del amor, como dirían en "Peyton Place"?


Toda esta referencia tan british al weather viene a prepararlo para el post de mañana, que se titulará "Caliente". Lo que el clima iguala son mis bajas pasiones, que están en terrenos tan exaltados que rondan lo dramático. Mañana, me extiendo sobre el particular.
Hoy escribimos de Hedy Lamarr, por supuesto, de Michael Fassbender, de Tom Cruise y hasta de Cataluña. 
Para que la actualidad y la belleza nunca falten en el laptop de su cottage.


- El doodle, sí. Hoy se cumplen 101 años del nacimiento de Hedy Lamarr. Usted - como yo y la mayoría de los cinéfilos - la conocerá bien, desde niño, cazada en uno de los inumerables pases televisivos de "Sansón y Dalila". 
El final, látigo en mano, disfrazando su amor por Sansón con violencia ante el templo filisteo, es una imagen que se me quedó de por vida, quizá la primera explicación de que estas cosas de las pasiones conocen mucha locura. 
Tropezarse con Hedy en más películas clásicas fue inevitable.
En los tratados de erotismo cinematográfico, la decían pieza de toque del escándalo de "Éxtasis", drama checo que la veía desnuda en plenos años treinta. El revuelo la llevó a Hollywood, donde fue una buena pieza de atrezzo para la Metro Goldwyn Mayer,
Parecía muy tonta, era inexpresiva como una estatua y, cuando balbuceaba sus líneas con su fuerte acento austríaco, no quedaba ninguna duda: estaba ahí por tía buena.
¿Una excepción? Aquella imborrable Marvin, la chica independiente y profesional de la inusual "Cenizas de Amor", única vez que Hedy tuvo oportunidad de incorporar a un ser humano.
La llamaron "la mujer más hermosa del mundo"...


- ... y también debieron añadir que era una de las figuras más notables de su generación. Además de señorita de postín para las películas, Hedy era matemática e inventora. En plena Segunda Guerra Mundial, sus descubrimientos y avances en torno a la comunicación secreta se reconocen como los auténticos precursores del Wireless. Si quiere usted honrar todo lo que le da su WiFi, baje la escalera de su casa como lo hacía Hedy en "Ziegfeld Girl". 

- Ya lo ve. Tanto que conocíamos a Hedy y no supimos de su historia hasta el día de ayer. Su caso forma parte del rastreo del papel de las mujeres y los homosexuales en la Historia de la Ciencia que se lleva glosando desde hace una década. 
Hedy Lamarr, una estrella de cine que también era una mujer en la oscuridad, cuyo invento fue prácticamente regalado y su verdadero talento quedó pendiente de la vindicación. Ese doodle la pone en su sitio. Por cierto, queremos película de su vida YA.

- Si hay tantas biografías de Steve Jobs, un señor de interés bajo mínimos, ¿por qué no de Hedy? Michael Fassbender interpreta al amo de Apple en el enésimo biopic, con miras al Oscar. Mis amigos odian el resultado y los críticos tampoco han tirado los suficientes cohetes. Apuesto a que "Macbeth" será mejor apuesta para Fassy en los próximos Oscars.


- De momento, se ha pasado por el show de Graham Norton y narró entre risas cómo el caballo que montaba en "Jane Eyre" se empalmaba sólo con verlo. Subliminalidad, a mí.


- Y, atención, pregunta, ¿qué demonios hacía el homófobo 50 Cent en el mismo programa? Graham Norton, director y presentador, es gay, pero con letras capitales y en neón.
   
- En otras letras capitales, aparece la decisión del Parlamento catalán de abrazar la independencia, proceso que mantiene en jaque al sinvergüenza inútil que nos gobierna - con suerte, por Navidades, está en la puerta de la calle -, deja desconsolada al resto de España que también gustaría de divorciarse del rancio PP y a mí me tiene con esa intriga que sólo puede dar la actualidad. El mejor culebrón es la realidad.   

- Ignoraba los vericuetos de la realidad cuando me hacía adicto al cine con catorce años. Por aquellos días, recuerdo que se estrenó La Tapadera, que parecía lo más de lo más. Nunca la vi. 
Hasta anoche. Como todas esas películas que iban de punteras y reveladoras en los años noventa, hoy es un zapato viejo que se ve y disfruta como el piloto de una serie de televisión. 
La película, - entretenida, pero poco más que la pesadilla de un yuppie retratada con pretensiones de compromiso y ganas de Oscar -, me recordó el furor por la media melena color caoba y también lo devastadoramente mal actor que es Tom Cruise. 
Dios mío, más allá de la manía que nos despierte, ninguna de sus líneas suena a una micronésima de verdad. Hasta la Hedy se lo zampaba en un duelo a caras de palo.


- Sigo con mi ciclo Clint Walker, aunque lo último que he visto ha sido bodriesco. 
La bélica Todos Eran Valientes, única película de Frank Sinatra como director, es un desastre, pero sale Walker con unos antebrazos que me entró una risa nivel frenopático...


-... y un western bastante tontorrón llamado Tierra de Alimañas, donde Clint se las ve con un oso, por aquello de encontrar a un rival más grandote y peludo que él. Mala, pero bien provista de momentazos shirtless.


- Siempre le recomiendo los últimos éxitos para que se actualice y se libre de telerañas, pero hete aquí que el Spotify me salta con un grupo musical en mayúsculas.
Uno que vivía en mi infancia, nunca muere en mis listas de belleza y todavía vive pendiente de un homenaje, nivel doodle. Hablo de los melódicos, maravillosos Mocedades.
Aquí le dejo dos canciones que he descubierto y no paro de oír estos días: "Has Perdido tu Tren" y "Eras Tú, Era Yo".



Hasta mañana, Diario.

2 comentarios:

  1. Mira que no tenia ni idea que la Hedy haya tenido semejantes talentos intelectuales. Es como dices que todavía hay que todavía honrar a todos esos hombres y mujeres que los agentes historiadores heterosexuales y machistas se han pasado de alto por lo incomodo que es tener que tan solo mirarlos.
    Por cierto, esto de ser cara de palo en Hollywood y ser exitoso es todo un enigma. Con un viejo amigo solemos discutir a Keanu Reaves, al tio no se le mueve un pelo pero acierta, como pocos, en elegir los papeles que lo llevaron al estrellato antes que al estrellaso. Me pregunto si podría elegir el numero ganador del Gordo de Fin de Año. Y ya que estoy hablando de Keanu, yo sé porque el Dracula de Gary Oldman no le quizo pegar el mordisco: sabía que se iba a quedar con un pedazo de leño entre los labios (y no de los buenos)
    Gracias una vez mas por la entrega de blog. Está resultando adictivo.

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  2. Gracias a ti por leer, White Witch, supliré esa adicción con creces!

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