martes, 1 de diciembre de 2015

Descalzos


Querido Diario,

Susurran las tórtolas que anda camino a Magadascar en busca de remanso y refugio y yo me quedo en Bavia, porque pensaba que usted era el refugio y el remanso mismo.
Escribirle todos los días es la huida de la actualidad a la busca de inventar otra nueva. Entiéndalo: un vistazo a cualquier periódico de este país significa padecer una miseria y más que nunca en campaña electoral. 
La sensación de bochorno se dicta eterna, perpetua, pero, de repente, a eso de las nueve de las noche, me siento y aquí están estas líneas, estas imágenes. 
Es un rumor, es un clamor: Lord Diario for President.


Hoy seguimos con la construcción de esa actualidad, la nuestra, la ecléctica, la que toma de allí y desecha lo de más de allá. Sin rumbo, sólo con lo que veo, siento y disfruto en estas semanas.
¿Quiere saber algo de "Top of the Lake", "La Condesa Descalza", Vanessa Redgrave y Enzo Rimenez? Siéntese y le cuento.

- A pesar de los pesares, la buena nueva es que he decidido a qué partido votar. Izquierda Unida, obviamente. 
Tenía el mes con el sambenito en la cabeza del voto útil y la presión - es decir, Podemos -, pero he optado por el mejor candidato de todos. Y además, el más guapo, pero de largo. 
Quizá a Alberto Garzón no lo invitan a los debates electorales porque temen que hagan el mismo efecto que poner a Gregory Peck frente a los hermanos Calatrava. 


- Estoy seguro que a Alberto Garzón le gustaría Top of the Lake, la serie de Jane Campion que servidor tardaba en ver. 
Se estrenó en 2013, pero ha sido tras mi redescubrimiento de la directora - y el capón de mi amigo Ryan - cuando me he lanzado a por ella. 


También quedé con ganas de más Elisabeth Moss tras verla triunfal en la despedida de "Mad Men". 
Moss interpreta a una detective que investiga la desaparición de una niña embarazada en una atmosférica localidad neocelandesa. 
"Top of the Lake" es un sufrimiento total: una serie intensa, dolorosa y feminista, que irrumpe como un aguerrido exposé de la llamada "cultura de la violación". 
Sin uñas y sin dormir me tiene este oficioso género televisivo que nos está relatando un mundo inhóspito y aterradoramente impune para la integridad de muchos niños y adolescentes. 


- Tenía un recuerdo nada excepcional de La Condesa Descalza pero, sin pensarlo demasiado, le he dado una segunda oportunidad, tantísimos años después.
La película, que usted identificará por la fastuosa presencia de la fastuosa Ava Gardner, es una obra fundamental en la denuncia de la mitomanía hollywoodiense, firmada por el listísimo Joseph L. Mankiewicz, y se hacía precisamente en una película que es Hollywood clásico y puro: la belleza de formas, la intensidad del tono, la simple hipnosis. Usted sabe, mi Lord.
Decir que me ha encantado en esta revisión es aproximarse a la verdad y también lo sería añadir que me ha sobrecogido desde el primer minuto hasta el último. 
Ácida, tristísima, fabulosa.


- Tanto hablar de Franco Nero, tanto rememorar su Lancelot. Ay, el sábado regresé a Camelot, sólo para comprobar, por enésima vez, si me sigue pareciendo maravillosa.


La cercanía de las Navidades abre el apetito por ver estos musicales de tres horas, bajo la manta, tarareando el repertorio y con cuatro lagrimitas al final. 
No me negará que la despedida de Ginebra hace subir todas las acciones de Kleenex y que Lancelot llorando por el caballero caído es la mejor escena de resurrección desde "Ordet".


Me duele comprobar que la reputación de la película sigue siendo europea y que allende los mares, todavía la tienen por un tremendo fracaso comercial y artístico. En Estados Unidos, "Camelot" apenas se ha visto, mucho menos se ha entendido. 
En fin, me duele, pero también me da igual. Las películas pueden ser mías, nuestras y de nadie más. 
Por cierto, la he visto en HD, así que acuda a Amazon.uk y permítase ese regalo de gran música y bella utopía que asegura esta película de mi vida.


- Veía yo a la gran Vanessa Redgrave y al olvidado David Hemmings en "Camelot" - ella como Ginebra, él perfecta elección como Mordred -, y me acordé de la película que protagonizaron el año antes. 
Nada menos que Blow-Up, Deseo de una Mañana de Verano, la primera obra en inglés del cineasta italiano Michaelangelo Antonioni.


Confieso que odiaba "Blow-Up" cuando era joven, porque me parecía aburrida e intelectualoide. Como ahora debo ser aburrido e intelectualoide, quizá puedo apreciarla mejor. 
También he conocido con más intensidad a su director en el interín y, sin ir más lejos, diré que "La Aventura" es una de las grandes películas de la Historia y se acabó la discusión.
Esta podría parecer más superficial, pero es igual de fascinante y una de las más nítidas ilustraciones fílmicas de la ciudad de Londres. 
Para los más sesudos y pacientes cinéfilos de la concurrencia, he aquí una obra sobre los significados, las apariencias y nuestra enfermiza necesidad de narrativa.


- Y para no perder los buenos hábitos, permítame presentarle a una hermosura del porno gay, un francés de sonoro nombre: Enzo Rimenez
Aunque MenAtPlay lo presenta como recién llegado, este caballero ya tenía carrera en media docena de productoras desde hace varios años. 
Sí es cierto que está irreconocible y mejor que nunca. 


Al lado de una piscina espectacular, Enzo hace el amor con el español Robbie Rojo en una escena donde su belleza es la estrella.
Como anuncia MenAtPlay, queremos tener más noticias de él.


¿Qué tal va ese cuerpo, Lord Diario? ¿Habla? ¿Es sabio? ¿Se deja usted llevar por él? Estoy en modo GJ de "Top of the Lake", sí.
Muévalo ahora con este tema que me ha saltado en las recomendaciones semanales de Spotify. "Body Talk", de Foxes.


Hasta mañana, viejo zorro.

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