sábado, 5 de diciembre de 2015

Resaca


Querido Diario,

Sí, salí anoche de fiesta.

- Por Dios, Josito, no se te veía el pelo desde verano - dijo una camarera amiga al verme entrar por la puerta.

Hoy tengo la sensación conocida como "resaca", aquello que deja la marea cuando se retira en la playa.
La resaca es una vieja amiga mía, esa cosa desagradable, incómoda y asidua a la inutilidad, que me dura hasta que vuelvo a dormir por la noche.
Hoy decidí olvidarme de ella, hacer cosas de la casa y, ¡milagro!, se ha desvanecido.


Lord Diario, me temo que fui incapaz de encontrar al amor de mi vida ni a la distancia intermedia entre dos puntos, pero la velada se dijo buena.
Fui feliz, miré a los lados, me sentí guapo, respiré tranquilo.
Eso sí, acuso la falta de práctica en el bebercio y el ligoteo y confieso que terminé a bandazos por la calle, a eso de las seis. 

- ¡Con lo que yo he sido! - diría para dramatizar.


Le diré que el bar gay de Santa Cruz es bonito, lleno de detalles y con un servicio muy atento, incluyendo un cachas sin camiseta. 
Además, resultó que el DJ va a mi gimnasio. Invitóme a un chupito antes de cerrar y entablamos amable conversación sobre las rutinas de abdominales.
Ignoro si me gusta el hecho de que un bar gay sea "bonito", acostumbrado a que la manera de describirlos sea más bien "infernal antrazo" o "tolerable campo de nabos". Todo eso y mucho más, oh, ya lo pensaré mañana. 

Hasta entonces, Lord Diary. 

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