jueves, 24 de diciembre de 2015

Ring


Querido Diario,

Ayer andaba de compras por la calle comercial de Santa Cruz y oí el sonido de una campana que me hizo cosquillas en el espinazo. Giré la cabeza y quien azuzaba la campana era un Papá Noel a la puerta de una tienda. 
Me puso en guardia, porque recordé la vieja sensación de oír esa campana en la misma calle y creer que ese Papá Noel era Papá Noel. Pocas sensaciones era tan intensas en la infancia.
Quedan lejos esos años, aunque bien sabe ese escalofrío que aún siguen cerca. Como las Navidades no son nada en sí mismas, más que el recuerdo de las anteriores, y como nuestros recuerdos nos hacen lo que somos, que sea usted muy feliz esta noche y mañana, Lord Diario.
También les deseo a todos los que nos leen que pasen una noche de lascivia y belleza, allá donde estén, detesten las Navidades o adoren las campanas.
Que sigan sonando por mucho tiempo.

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