lunes, 30 de noviembre de 2015

Cuerpazo


Queridísimo Diario,

Es oficial. Soy incapaz de vivir sin usted. Qué nostalgia, qué agonía. Incluso al sentir del bello rascar de estomágo, tumbado boca arriba en la hamaca, soñaba y pensaba con los contenidos de futuros posts. 
Y mientras miraba los progresos de mi cuerpecito al sol, tanto lo que he ganado como lo que me sobra, me dormí al sueño de los cuerpazos de la inspiración.


Todo el que se quiere poner en forma o aumentar el nivel de su físico tiene sus favoritos, sus ideales, sus Santos Griales. 
¿Qué cuerpo te gustaría tener?, preguntarán monitores, entrenadores o gurús. 
El verdadero profesional sabrá que no se trata de elegir: el cuerpo que tendrás será el tuyo, si lo buscas equilibrado, propio, con clase. 
Requerir algo más puede ser terrible: cabezas pequeñas, piernas escuálidas y más desproporciones se ven pasear por los gimnasios, porque la preocupación de la mayoría se centra en aumentar a toda costa el volumen del pecho y de los brazos, por aquello de que es lo abultado y notorio.
Mi sagaz monitora siempre señala a uno de los chicos como lo que ella considera el territorio deseado entre la salud y la estética. 
El nene en cuestión está delgado y tiene unos músculos cincelados, pero no da la apariencia basta de los otros. 
Quizá no llama tanto la atención ni resulta estimulante por pornográfico, pero el chaval está estupendo. 
Si tuviera que elegir, ese sería el destino. Es un cuerpo manejable, sostenible y agradable a la vista. Quizá también al tacto, quién lo pillara.


Curiosa la cosa homosexual, porque se envidia también lo que se desea. Hay veces que me dan rabia los tíos buenos que me encantan. 

- Joder, quién pudiera estar así.

Como toda envidia, lo apropiado es reconvertirla en espíritu de superación. 
Hoy hago un ranking de esos cuerpos que se elevan como un reto. Si pudiera elegir, estaría como cualquiera de ellos. Qué coño, quiero estar como ellos. Son mis cinco cuerpazos favoritos. 


5. TRYSTAN BULL


¿Quién es el macizo? Uno de mis grandes amores del porno gay, este stripper canadiense reconvertido en señor de orgasmos fue niño mimado para la productora Next Door Studios, que le dedicó una web en exclusiva.

¿Por qué me gusta? Además de una buena herramienta y una faz muy rockhudsoniana, Trystan Bull tenía uno de los mejores cuerpos jamás vistos en una pantalla. 


Un tío altísimo, de grandes espaldas y un cincel perfecto dentro de la abundancia, Trystan es de esos cachas a los que la definición no les quita la cantidad. 
Quedarse tonto mirándole el torso o el culo era común de todos los mortales en 2012.


El legado del caballero: Retirado y sin noticias; probablemente siga luciendo palmito en el local de striptease de Quebec donde Next Door Studios lo encontró. 
Sus dos escenas para Falcon - y las últimas, desde hace más de cuatro años - demostraron que no era precisamente el mejor actor porno gay: un activo aquejado de cierta pasividad, que nunca besaba, se dejaba felar y follaba con más o menos tino. 
Aunque se declaraba bisexual, estaba claro que aquello no era lo suyo. Aún así, conocerlo y desvestirlo fue un placer.




4. TODD SANFIELD


¿Quién es el macizo? Modelo de calzoncillos popularizado a través de las redes sociales, Todd Sanfield ha sido recurrente chico de portada para revistas beefcake desde hace más de una década. Su intensa actividad como empresario de su propia imagen mantiene entretenidos a todos los seguidores de tal marmórea anatomía.



¿Por qué me gusta? Dejemos claro que el cuerpo de Todd es imposible. Mejor dicho, insensato. Toda esa cantidad de músculos turgentes es fruto de años y años de dedicación, esfuerzo y dieta. Esos abdominales no se consiguen en un día y se pierden en medio. 
Y, sí, me gusta Todd porque es de los pocos modelos que, no sólo es un armario, sino también un tipo sexy hasta decir basta, desde esos pelitos que adornan su desfiladero hasta esa cara de chulo pidiendo guerra.



El legado del caballero: Le gusta pregonar que, además de músculos, tiene cerebro y ambición profesional. Es farmaceútico y se ocupa de su propia línea de calzoncillos. Mens sana in corpore sano. Y larga vida también. 




3. ROCK HUDSON


¿Quién es el macizo? ¿Que quién es Rock Hudson? Señor mío, los astros del cine se presentan a sí mismos. Llorando por Douglas Sirk, riendo en paraísos del bienestar con Doris Day o a caballo de la mejor aventura, Rock fue uno de los actores más populares y deseados de los años cincuenta y sesenta.


¿Por qué me gusta? Si como estrella, Rock Hudson fue un invento de la Columbia, su físico no fue construido en ningún gimnasio. Venía así de grecorromano de antes y sólo faltó cincelarlo con esmero. 
Tan alto y corpulento que hay que colocarle el adjetivo de "bigardo", Rock era más grande que el foco de esas cámaras, que, avasalladas por tanta generosidad de hombre, decidieron amarlo.


El legado del caballero: Su historia de homosexualidad secreta y padecimiento seropositivo a principios de los ochenta fue el último y sorprendente capítulo de una crónica hollywoodiense en mayúsculas, que dio alas a hablar en serio de la epidemia de fin de siglo. 
Su imagen salió tan fortalecida como era su cuerpo y todavía su sonrisa y encanto en las reposiciones de sus clásicos nos calientan más de un domingo por la tarde.




2. CHRIS EVANS


¿Quién es el macizo? Su imagen de chico All-American ha sido un guante para trajes de superhéroes cinematográficos, desde la Antorcha Humana hasta el inevitable Capitán América. 
Aunque como estrella de caché jamás ha cuajado, como tío bueno, es el preferido de todos mis amigos desde hace una década. 


¿Por qué me gusta? Sin excesos y con vello, está perfecto. Por eso, verlo inflado y depilado como Capitán América fue un bah. Se me entienda: no le diría que no, pero para qué retocar lo que era ideal. 


El legado del caballero: Anunció retiro de la actividad artística, pero las innumerables franquicias de la Marvel lo han mantenido ocupado y en la retina de los espectadores. Quizá por la mirada de perdonavidas que gustaba de proyectar, fue una sorpresa descubrir en las entrevistas que Chris es un chico adorable, amante de las bromas y orgulloso hermano del abiertamente gay Luke Evans.




1. DEREK THELER


¿Quién es el macizo?: El motivo para ver "Baby Daddy", sitcom que se ha revelado como inesperado éxito de audiencia para la ABC Family. 
Sospechamos que el hecho de que el hermano del protagonista sea este maromo - y se descamise en casi todos los episodios - es decisivo en el seguimiento.


¿Por qué me gusta?: Derek Theler es el Everest de los tíos buenos, es perfección neoclásica y diríase un resumen de todos los beefcakes norteamericanos, desde los años cincuenta hasta hoy. Es mucho músculo, pero bien puesto, quizá debido a la altura del caballero, eso que siempre ayuda a la sensación de proporción. 


El legado del caballero: Su sonrisa ilumina sus fotos en las redes sociales, que lo recogen en aventuras alrededor del mundo, con sus perros y/o con su novia, la española Cristina Ochoa. Como su personaje en "Baby Daddy", es un niño grande y parece divertirse con todo lo que hace. 
Las majors de Hollywood ya tardan en hincarle el diente al nene.


Eso, agua, agua.
Como diría Holly Hunter en "Top of the Lake": el cuerpo es sabio, siga al cuerpo. Pues eso, querido Diario, mañana, a primera hora, quiero ver esas flexiones bien hechas. Después, alimentamos el cerebro, no se preocupe, hay tiempo para todo.
Deja que hable el cuerpo y se convierta en cuerpazo, de aquí a la medida de los sueños.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Post


Querido Diario,

Al borde del infarto anduve esta misma mañana. Llegó Dee, muerto de risa, y me dice:

- Ay, casi me parto con lo que posteaste sobre la corrida.

Sudores fríos recorrieron mi cuerpo con el huracán: Dee había visitado este blog. 
¡Imposible! Todos los posts están blindados para ciertas personas cuando son enlazados en Facebook y Dee es uno de los bloqueados. 
Juro que hago un esfuerzo por olvidar su nombre en estos escritos - y en estos pensamientos, también -, pero se ha hecho la constante de este diario, la columna vertebral, la historia. Quizá la primera historia de tantas por venir.


El susto pasó enseguida cuando entendí que Dee se refería a un estado de Facebook, aquel donde pregunté a mis amigos hispanoamericanos cómo llamaban al semen en sus países.
Lo escribí con la noble intención de documentarme ante de escribir estos posts universales, que, desde hace muchos años, son leídos y queridos al otro - y tan generoso - lado del Atlántico.

- Todos ahí, escribiendo cómo se dice corrida en sus países - dijo Dee, descojonado de la risa.

¿Se reirá tanto el día que aparezca quién sabe cómo en este blog y entienda que ese tal Dee del que se versa es él mismo? ¿Me matará? ¿Me follará? 
Ay, Diario, por primera vez, escribo algo potencialmente peligroso.

- Y, que no los engañen, señores periodistas - afirmé a la prensa - Es jodidamente emocionante.

Escribir, escribir. A los escritores nos gusta escribir sobre escribir. ¿Por qué?, me preguntaba yo. Porque escribir es una aventura y, por tanto, es digna de poner por escrito.

- Pensaba que ser escritor sería muy romántico. Y lo fue - diré en una entrevista, estilo "Esta es su vida".

Escribía yo este blog y miraba las visitas. Apenas tiene unos meses de vida y ya es mi blog más exitoso, sin ser todavía rastreable en Google.
Los posts sexuales arrasan, nunca defraudan, pero también otros dan la campanada.
¿Inesperada? Sé que, además de hablar de folleteos, sincerarse es acertar.
Algo de experiencia he de tener. He hecho la cuenta hace un rato: he publicado en Blogger más de 1750 posts desde el año 2007 hasta hoy.


Miraba los previos blogs para entender la diferencia. Veía narraciones sofisticadas, escrituras cuidadas hasta el último punto, selección de imágenes, importancia de los temas, continua sensación de glamour. Soy crítico con lo que escribo, sobre todo si lo firmé hace mucho tiempo, pero me gustó lo que leí. No está mal, me dije.
También pensaba:

- ¿He tenido que volverme ordinario, superficial, chabacano para empezar a triunfar?

Hoy podría hablar de política, de la policía, de machismo, del podrido mundo en el que vivimos y sus podridos modos. Y no he querido hacerlo.
Este blog es escapismo, pero los otros también lo han sido. No escapan por escurrir el bulto, sino por contar las cosas bajo la licencia del entretenimiento, articular la denuncia de otra manera. Y encontrar que lo más frívolo es, a veces, lo más radical.
Como dije hace algunas lunas, lo más revolucionario de mi estancia en la blogosfera ha sido "El Día del Maromo".

- "IAV" me encantaba, pero lloraba demasiado. "El Diario Íntimo de Josito Montez" me hace reír. - dicen, me cuentan, me aplauden.

Hazlos reír, dijo el padre del payaso.
Además de las risas, me temo que no seré tan superficial cuando me quedo en pelotas un par de veces a la semana, como escritor y como persona. 
Querido Diario, ignoro hacia dónde me dirijo y no es novedad: jamás lo he sabido en tantos años como blogger.
Comencé para tener un lugar donde practicar a diario mi escritura y postear fotos bonitas, continué porque se volvió una adicción, volví, siempre, porque no me reconocía a mí mismo cuando lo dejaba.
La verdad: antes de "El Diario Íntimo de Josito Montez", andaba tan desinspirado y bloqueado que concluí que mejor me olvidaba de poner jamás una palabra detrás de la otra.
No soy escritor, escribir duele, garabateaba en una hoja en blanco.
Hasta que una noche, se me ocurrió otra idea, otro blog.

- Pensaba que ser escritor sería muy romántico. Y lo fue.


Post, post, post. ¿Qué he de tener en cuenta para escribir un post? He aquí algunas cosas imperfectas que he aprendido, Lord Diario, por si quiere seguir mis pasos.


1. Recomiende series. Las series fueron el plato fuerte de mis primeros años en la blosgofera y, por ello, la base de mi seguimiento está compuesta por seriéfilos.
Durante un tiempo las series dejaron de interesarme y desaparecieron de mis escritos. Fue una mala idea. Inevitable, pero mala.
Muchos confiesan añorar mis posts dedicados a series y yo sólo recuerdo que hice tantísimos que me cansé.
Sin dejar de renovarme como escritor, entiendo que, de vez en cuando, hay que señalar el camino para una buena saga de esas que imitan a la vida, emocionan con sus sorpresas y, a veces, arrebatan la respiración como el mejor de los amores.
Insisto: la respuesta de estos días es "The Leftovers".


2. Postee fotos de hombres. Expresar deseo por los caballeros ha sido una cosa muy natural en servidor desde que se confesó homosexual a los dieciséis años. Durante mi vida y obra, me he dado cuenta que, para otros y otras, no es tan habitual decir: "qué bueno está el tío ese, joder".
Yo lo he dicho y escrito muchas veces y, postmaromeando día sí, día también, me he visto como el flautista que toca una melodía que tantos y tantas quieren cantar.
Además de satisfacer el calenturientismo general, postear hombres es recomendable incluso para quien no guste de ellos.
La belleza masculina, la anatomía al completo y su auténtica sexualidad aún siguen siendo nota al margen y ese ignoto territorio que el propio machismo prefiere ignorar, cuando no envidiar.


- Sea contundente, pero optimista. Ponga los huevos sobre la mesa. Las bolas, los cojones, como quiera que los llamase ayer, Lord Diario. 
Arrastre al mundo con sus palabras, tire de la alfombra, denuncie la mierda acumulada, defienda a los heridos, proclame a los cuatro vientos que se cometen injusticas, llore por las tragedias. Hágalo con energía, escriba sobre ello cuando haya que hacerlo.
Pero ponga un sol naciente al final. Cuando yo he olvidado hacerlo, mi Lord, la escritura se pierde en el lamento, se apaga. Es curioso: el pesimismo no es estilo, porque jamás acaba en alto.
Y oh, usted debe acabar en alto, porque esta gente quiere luchar, sí, pero también irse a dormir.


- Aborde temas de interés general/humano/actual. Servidor tiene muchas pasiones y una de ellas es el pasado, especialmente el siglo XX, más aún contado en imágenes. También soy más o menos culto y sé cosas que el personal no sabe o no tiene por qué saber.
Hay veces que ir tocando el arpa sobre las nubes impide bajar a la tierra, allí donde está la raíz de las cosas, el sendero de nuestras preocupaciones, quizá lo que importa de verdad. Es decir, aquello que todos entendemos y sentimos a diario. 
Ejemplo: "Timidez" tuvo más visitas en un minuto que "Joel McCrea" en cuatro meses.   


- Fidelidad. Escribir, escribir, escribir todos los días. Sin excusas, sin disculpas, sin quejas, sin cansancio. Parar era necesario, pero también resultó fatal para el seguimiento. Cambiar los rumbos de manera drástica, también. 
Nunca se le da la espalda al público, jamás se le traiciona. No se escribe para ellos exactamente; se escribe por ellos.


- Sexo, sexo, sexo. El sexo es energía, mueve al mundo, contagia la risa, aleja las preocupaciones. Y, a pesar de todo, se habla todavía poco de él, de sus maravillas y sus terrores. Es el arado del arte y lo que querríamos estar haciendo ahora mismo.
Porque lo comprendes y quieres continuar, cuénteme lo que hizo anoche, con quién y cómo.


Escriba, Lord Diario, nunca se detenga. Y déjame que yo lo escriba, que la pereza, la inseguridad y la tontería crónica se desvanezcan ante el horizonte de las palabras, ante la promesa de los sentimientos, ante la canción de las emociones.
Que lleguen las ideas, que se apresuren, que se corran en mi cabeza. Ojalá que lluevan más posts, ojalá que la sequía me olvide.
Y una última verdad que recordar, Lord: la vida está antes. 
Porque no se escribe de nada más que sobre ella, entiéndalo, afróntelo: hay que vivir primero.
Hay que conocer a los Dees de este mundo para poder soñarlos. 


A propósito de vivir primero, le informo que mañana me retiro a un lugar sin WiFi donde andaré los próximos días y este post llamado Post será el último de la semana.
Si los dioses quieren, cuando regrese, será como si no me hubiese ido nunca. Ya me conoce.

martes, 24 de noviembre de 2015

Huevos


Querido Diario,

Permítame que hoy me coloque del revés, como si el mundo empezara en Australia y mi cerebro estuviera en mis huevos. 
Hay quien dice que los hombres pensamos con los huevos y hay quien dice que lo hacemos con la polla. Polla o huevos; para los machos, no hay posibilidad de elección. Son compatibles para sí, son imposibles el uno sin el otro. Sin unos huevos, nada. Sin una polla, tampoco. Con polla y huevos, el mundo es tuyo.
Déjeme que me ponga del revés, como el otro día en el gimnasio, cuando, en plena acrobacia de tantas que hago en estos tiempos, tuve que detenerme.
- Uy, habemus tortilla.
Los monitores y monitoras están acostumbrados a que los chicos deban pararse en cierto momento. Hete ahí los huevos.


Por mis testículos, que debería contarlo todo acerca de los huevos, las bolas, las pelotas, los cataplines, los cojones, las huevas, los cocos. 
Importó su forma ovalada, y por eso, todos los nombres que se le colocan aluden a ella. 
Curiosamente, la forma más desesperante para el ser humano: la redonda, la que se escurre, la que no tiene ni principio ni fin.


Por huevos, se han hecho muchas cosas. Sin ir más cerca, testificación viene de testículos, porque los romanos se los agarraban para jurar por lo más sagrado.
Los huevos aluden a la valentía y al honor, pero también a la exasperación. No me toques los huevos, lo haré porque no quedan otros huevos, olé mis huevos. Hay cojones o no hay cojones, esa es la cuestión.
Como cualquier parte anatómica que va aparejada a un tabú, los cojones son tan nombrados como escondidos. 
Los machistas se los agarran y la sociedad entera los menta cuando la situación requiere comentario ordinario, pero el mundo los considera feos de una manera casi imposible, especialmente cuando están descuidados y peludos. Se ven pocos huevos al aire.
Y, aún así, los testículos son la fábrica de los sueños: ese microondas del semen, ese instigador de la corrida, ese origen de la vida.


Se han identificado como el atributo del macho y la imagen de su verdadera utilidad como ser viviente; sin huevos, sólo le quedará cantar ópera, pensó el ideario tradicional. 
Para demostrar que funcionan a todo tren, además de preñar a las señoritas del pueblo, el huevero debe enfrentarse a los monstruos de la Naturaleza, a sus enemigos, a los elementos, a la guerra, a la miseria. 
Incluso debe soportar que le boleen los huevos. 
Ay, uno de los dolores más intensos: golpean ahí y cunde la parálisis. Se siente hasta en las sienes.
Acaso será la verdadera señal de que pensamos con las pelotas, de que somos nuestras bolas, de que hay o no hay cojones, esa es la cuestión.


- Josito mío, ¿tú cómo tienes los huevos? - pregunta la audiencia, expectante.
Presumo, pero es la verdad. Los tengo grandes y colganderos. Decían muchos compañeros de cama que son tan grandes que dan hasta un poco de risa.
- Qué huevazos - llegué a oír en varias ocasiones.
Esa es la realidad objetiva. Figuradamente, tengo pocos huevos o esporádicos. Las situaciones me abruman, hago mutis por el foro y creo que me tiraría por la ventana antes que alistarme para la batalla cruenta. 
Quién sabe. Cuando llegue el momento de demostrarlo, donde haya algo verdadero e importante por lo que luchar, quizá descubra que tengo los huevos tan grandes como los que el Olimpo me dio.
Mis testículos tienen su Historia. ¿Recuerda cuando tuve paperas con treinta años? Se inflamó el derecho y estuve a punto de perderlo.
- Sújetese el pene con la mano derecha - me dijo el severo señor de la radiografía, mientras me pasaba el escáner por las pelotillas.
- Todo bien - aseguró. Y las damas que piden un hijo mío suspiraron de alivio.


- Josito, Josito, ¿y acaso te has metido los huevos de otros en la boca? - pregunta la concurrencia, emocionada.
Si usted ha estado al cabo de mis aventuras, sabe que me he comido pollas y más de algún ano, así que entenderá que la bolsita de té también haya conocido de mi oralidad.
Le digo la verdad: a mí los huevos de los hombres me ponen muchísimo de toda la vida, porque son parte del atractivo masculino y el combo indiscernible de los genitales. 
Como los penes, su belleza está infravalorada. No sólo me gustan porque los deseo, sino porque pueden ser preciosos.


Comer los huevos a un tío supone el territorio intermedio: un poco más fuerte que la polla, pero no tanto como el culo. 
Si la cosa está peluda, es una trampa de olores que lo mismo excita o repugna. O la combinación de ambas. 
Hay mozos que se los depilan en favor de sus parejas o por pregón de higiene. Yo me recorto el vello genital, de vez en cuando, para escapar del complejo de Selva Negra.
Bien sabe usted que el porno es el paraíso del cataplín depilado desde hace varias décadas, para que se vea todo con mayor deforestación o para que los sables adquieran la definitiva prominencia.


Yo le comí los huevos al primer tío con el que me acosté, allá por mis diecinueve años. Le hice daño, porque se los solté con mucha fuerza. Y hay que ser cuidadoso. Contundente, pero cuidadoso. 
Se introducen en la boca, se succionan con experta delicadeza. Estamos hablando de los dorados cojones. ¡Usted no se puede equivocar con ellos! Huevos no hay más que dos.
A lo largo de la vida, me he tropezado con tantas pelotas como distintas eran las pollas. Huevos más grandes, más pequeños, más inexistentes, más encogidos hacia arriba, más penduleando sobre el universo. 
Me ponía yo del revés y observaba los escrotos ajenos, como si el mundo empezase en Australia y mi cerebro estuviese en mis huevos. 
Oh, de la belleza de la transgresión.


Al final, creo que sí tuve cojones, querido Diario.
Para aceptarme como soy, para meterme los huevos de otros en la boca como deseaba y soñaba, para cruzar el mundo y volver a casa, para sobrevivir, para aceptar los miedos, para comprender la derrota y para entender que, a veces, simplemente no hay huevos. 
Hay cojones o no hay cojones, esa siempre fue la cuestión.
Hasta mañana, Lord Diario. Vacíe esas bolitas del amor antes de dormir, no se olvide.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Lobos


Querido Diario,

Tenía que llegar el lunes. 
Esta mañana, desciendo las escaleras de entrada al gimnasio y contemplo que las taquillas han desaparecido.
- Ahora están en el vestuario - informa la monitora y yo digo ay.
El vestuario. Es decir, el Vestuario. El lugar donde los hombres se descamisan, se duchan, se pasean en toalla, se la quitan para vestirse. Ahora tendré que entrar en ese Edén, todos los días y varias veces. 
Yo, con la cabeza baja para esconder mi cara de pitanza y con el ojo soslayado porque no soy de piedra. 


Sufriré y recrearé mis sentidos a partes iguales y, al final, espero que traiga turbulentas historias para este blog.
Además de las taquillas, una buena noticia. Los dueños del gimnasio me han pedido que les vuelva a llevar la página de Facebook. Significa unos estimables euros al mes - I'm a community manager, bitch - y mucha diversión.
Hace unos meses, estuve un tiempo trabajando con ella y fue una inmejorable manera de abrirse a los demás y darse a conocer.


Por cierto, estoy en Instagram. Llevo años con una cuenta ahí colgada, sin postear nada, y quiero darle movimiento. Facebook es mi centro gravitatorio, pero no está de más activar satélites en otras redes sociales.
Precisamente el día celebrity ha estado marcado por el protagonismo de Instagram y, para empezar la semana con los motores en ardor y las cuentas justas de todo lo visto, escuchado y encantado, hoy tenemos la boda de Joe Manganiello, el cumpleaños de Franco Nero, recomendaciones peliculeras y una cantante mucho más interesante que Adele.

- Joe Manganiello y Sofía Vergara se han casado, entre promesas de amor y perímetros torácicos. Considerada la pareja más explosiva de los últimos tiempos, su cuidadoso enlace ha sido un paseíllo para los publicistas, que han invitado a medio show business, incluyendo a Pitbull como invitado musical.
Celebrada en Malibú y blindada a cal y canto, las fotografías han aparecido en exclusiva a través de Instagram.


- ¿Es creíble esta pareja? Como idea, es perfecta. Y, aún así, verlos juntos denota cierta artificialidad, difícil de sacudirse de la mente.
¿Es verdad que están juntos? Preguntada al respecto, Julie Bowen, compañera de Sofía en "Modern Family", hacía la excusa non petita: Sí, de verdad que están juntos. 
De verdad, de verdad. Si lo dicen todos y si se casan con esa fanfarria, será verdad. EJEM.


- Hace años que dejé de seguir "Modern Family", pero hoy ha estado en todos los ojos, entre la boda de Sofía y las revelaciones de Reid Ewing
El joven Reid interpretaba al esporádico Dylan, el bobísimo novio a una guitarra pegado; todas sus intervenciones eran oro.


Hace unos días, revelaba que sufre una terrible disformia, que lo ha llevado a toda clase de dietas, padecimientos e incluso cirugías plásticas para parecerse a Brad Pitt. 
Hoy, en Twitter, ha dicho que es gay sin decirlo, como si tal cosa. Preguntado al respecto, ha dicho que jamás ha estado en el armario. Y, tras el barullo, ha señalado el flagrante hecho de que su homosexualidad ha propiciado más interés que su disformia.

- Y de lo efímero a lo duradero. Franco Nero cumple 74 años. El actor italiano ha sido uno de los hombres más guapos del mundo y se acabó la discusión.


Fue el lloroso, hermoso Lancelot de mi queridísima "Camelot" y el héroe de tantos delirantes spaghetti westerns y subproductos. 
Hablamos de un hombre que ha estado en todas las salsas - las buenas, las regulares y las terribles - y ha salido indemne, con una dignidad apabullante. 
Amo su pecho peludo y sus ojos azules hasta límites alarmantes, pero me acabó de conquistar cuando, muchas décadas después, se reencontraba con Vanessa Redgrave, aquel amor de finales de los sesenta y madre de su hijo, y le pedía que se casaran. 
Cuarenta años no eran nada. Grande, Nero.


- A propósito de bellos de Italia, si tiene ganas de encenderse la conciencia política, ármese de valor y póngase La Terra Trema, obra neorrealista de Luchino Visconti sobre la vida y miserias de unos marineros de Sicilia, interpretados por los mismos documentados. 
No le voy a mentir, Lord: son dos horas y media y no de las divertidas. Una de las escenas finales es una patada en el estómago, pero de las buenas.
Aún así, es un buen antídoto para todos los que se proclaman liberales en estos tiempos, sin saber lo que están defendiendo ni a qué clase social traicionan.


- Si quiere algo espectacular de estilo, originalidad, terror y apabullancia, le recomiendo En Compañía de Lobos, de Neil Jordan. 
Es una revisión adulta de las viejas historias para niños, con el Bruno Betthelheim bien aprendido: todos los cuentos de hadas hablan de sexo.


Película extraña e irregular ésta, pero le insisto: nunca habrá visto una cosa igual y, a veces, los sentidos se disparan ante las hermosas sugerencias e imprevisibles ocurrencias. 
Por cierto, irrumpe nuestra entrañable Angela Lansbury y está de homenaje, como siempre,


- ¡Música! 
Mientras el mundo se desvive por coronar a Adele como la cantante exitosa más aburrida de la Historia, mi corazón musical ahora lo ocupa otra cantautora británica, más ecléctica, más marchosa y dedicidamente más moderna: Jess Glynne.


Quiero escucharlo y saberlo todo sobre ella y, para muestra, le posteo la canción que ahora suena en mi Spotify.


Hasta mañana, mi Lord.