domingo, 31 de enero de 2016

Energúmeno


Querido Diario,

"Energúmeno" es mi nueva palabra favorita. 
He tenido otras expresiones y palabrejas de mi predilección con anterioridad. Leía cosas como "delicuescencia", "bonhomía" o "¡la madre del cordero!" y las cacareaba, una y otra vez, entre muerto de risa por lo anticuadas y lo maravillado de su expresividad y dificultad a la hora de escribirlas y decirlas. Suenan mucho. Como "enerrrrgúmeno", que es, ante todo, un improperio. ¡Eres un energúmeno! 
Le conté que leí la palabreja a propósito de Henry Cavill y Armie Hammer en "Operación UNCLE". Un usuario de FilmAffinity los llamó "par de energúmenos" y yo me reí mucho. 
Pero energúmeno no está usado correctamente en ese caso, porque el significado original de la palabra es estar poseído por el demonio. Y ojalá estos dos Kenes demostrasen estar poseídos por algo, incluyendo la habilidad de respirar.


La RAE es sabia, la RAE contesta.

energúmeno, energúmena

1. Persona poseída por el demonio.
2. Persona colérica y que al enojarse se expresa con violencia.

"aquel hombre era un energúmeno conduciendo".

Pero es Wikipedia quien nos ofrece la definición que nos define: "En lenguaje familiar, se llaman energúmenos a aquellas personas que se hacen notar por la vehemencia de ciertos sentimientos y por la exageración con que los expresan, a todos aquellos que calificamos de frenéticos, furiosos, arrebatados, locos de atar, rabiosamente coléricos, etc..."
¡La madre del cordero y toda su ralea! El mundo entero, usted y yo estamos poseídos por el mismísimo Belcebú. 
Pensaba que los energúmenos eran los políticos, los seres de la televisión, los contactos de Facebook que se me ponen nerviosos cuando no están de acuerdo con alguna de mis opiniones. 
¡Pero quién se libra del frenesí, la furia, el arrebato, la locura de amarrar, la rabiosa cólera! ¡Más que nunca en esta apartada orilla, mi Lord!
Incluso en Villa Tranquilidad, ese país imaginario que busco a diario y donde quiero vivir, podemos tornarnos energúmenos sin querer, del camino de las zapatillas hasta el café con tostadas. Basta con estar un poco hasta las narices. Sólo un poco. Un becerrido y, oh, está usted endemoniado, enérrrrgumeno.
A tanta energumenez, hágase la casualidad, la ironía o la buenaventura de que estaba viendo "Los Demonios", del energúmeno Ken Russell, tratado sobre verdaderos energúmenos de la Historia, con exorcismos, monjas calentorras y persecuciones religiosas. 


La he pausado a eso de la hora de duración para escribirle a usted, cenar y tomar aire. Vaya película de retorcer el estómago de tanta energúmena intensidad. Aún desconozco si me encanta o la odiaré por delicuescente, pero bien sé que valiente nochecita de sufrimiento cinematográfico me espera.
Ora pro nobis, Lord Diario, mañana hablaremos de sexo o de lo que más se le parezca.

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