lunes, 4 de enero de 2016

Ficción


Querido Diario,

He pasado una tarde fagocitante a la busca de regalos de Reyes para toda la familia, con menos esperas y colas de las previstas, pero suficientes para sentenciar que el próximo año compro en noviembre.
Já, mentira. La ecuación está en el sufrimiento y la prisa. Ahí queda claro ante cualquier juez de guardia que se está comprando Reyes.  
Me vi sentado a eso de las ocho en un habitáculo al efecto, donde diez empleados empaquetaban todas las compras a diestro y siniestro, llamando por número a cada uno de los presentes, sentados en unas sillas que miraban a la pantalla rojinegra de los turnos.
Las caras de fastidio, estrés, cansancio, alienamiento de los empaquetadores eran un poemario completo. ¿Cuántas horas llevarían en pie de laboro?
Sí, Lord Diario, el Corte Inglés es pura caspa. De lo que se entiende por algo seborreico, que se cae de vez en cuando, que pica y hace rascar. Un bolso de mierda a trescientos euros; dan ganas de echar el H&S Frecuencia por los conductos del aire acondicionado.


¿Muchedumbre a la carrera?
La clave no está en la cantidad de gente, sino que ésta se mueve con la pachorra habitual de los días regulares. ¿No tienen prisa o prefieren mantener la ficción? Sí, esa ficción de que la crisis se ha acabado y pueden comprar como antes. 
En realidad, están gastando lo justo, pero caminan con lentitud, deteniéndose, alargando el tiempo. Así se crea una ficción: con una imagen precisa y un ritmo que la acompañe.
El derechoso gobierno de este país estará encantado con ese comportamiento, porque no hay cosa más fascista que la renuncia completa a asumir la realidad.


En cualquier caso, Lord Diario, he de ser justo y entender que comprar y ser regalado es un narcótico necesario, incluso cuando el bolsillo disuade de hacerlo. 
Como diría Chance Wayne, a cada uno nos espera nuestro propio Infierno. 
Y, cuando lo dude, acuérdese de los pobres empaquetadores a la carrera, esos que bien quisieran estar en el lado de la gozosa ficción de nosotros compradores antes que en su trabajosa, mareante, interminable realidad. 

1 comentario:

  1. Yo no sirvo para la presión y los empujones de los presentes de Navidad/Reyes. Yo lo compro por la red un mes anticipando o cuando de repente encuentro algo que le va gustar a mis amigos o familia. Es la mejor manera de mantenerlo sencillo y dentro de un presupuesto aceptable. Que en estos tiempos de lobos, Caperucita lleva el canasto ajustado a prueba de estirones.

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