jueves, 28 de enero de 2016

Follador (II)


Querido Diario,

Habrá leído una noticia que chirría más que convence: se prepara remake de "El Valle de las Muñecas", en clave de comedia negra, con Madonna, Jennifer Lawrence y Anne Hathaway, Agárreme la coleta, que vomito. No han podido elegir un trío más indeseable para servidor de usted. 
En cualquier caso, la noticia suena a que el río viene seco y la prensa de espectáculos tenía que publicar algo, forzosamente, y nada mejor que hablar de un remake que jamás verá la luz.
Como todos los remakes que se anuncian y casi nunca se realizan, estas noticias sólo sirven para propiciar comentarios, discusiones, ecos y demás humos del mundo actual.
Lejos de esas fronteras y más cerca de otras riberas, yo sostengo, desde hace varios años, que el verdadero valle de las muñecas ya no es el Hollywood convencional que nos contó Jacqueline Susann en los sesenta, aquel turbio universo de espectáculo, belleza, infelicidad, drogas y supervivencia.
Ahora ese valle está, más que nunca y tan desaprovechado por la ficción, en el porno gay.


Suicidios, drogadicciones, ascensos inmediatos, caídas más duras y un negocio tan brillante como cruel, que saca a unos de la estacada y a otros los condena a la prostitución y sus infortunios; marcados todos por el aún mal visto trabajo del sexo.
La hipocresía cae con fuerza ante cualquier situación que se escape o contradiga la sociedad que se piensa monógama y limpia, y luego se destapan webs como Ashley Madison o Rentboy, donde se dilucida la máxima: si no puedes detener a los malos, vete a molestar a las putas.


El porno gay puede ser visto como una forma de prostitución, alejada del consumidor, glamourizada, higienizada.
Yo lo valoro más allá de su rapidez, de su más básica utlidad. Será porque lo amo tanto que lo considero un género cinematográfico como cualquier otro y también el único porno que conoce de cierto sentido de la belleza.
En un reciente vídeo de Youtube, donde se les ponía porno gay a un grupo de chicos heteros, éstos reaccionaban entre risas y curiosidad a lo que nunca habían visto. 
Y uno de ellos dijo lo que yo noté la primera vez:

- Esto es mil veces más romántico que cualquier otro porno.

Los actores se miran con fervor, se besan con intención de devorar, se apasionan el uno por el otro. Y la mayoría son arrebatadoramente guapos, desde el vuelo de sus magníficas cabelleras hasta la punta de sus preciosas pollas. 


Hoy, en esta segunda edición de "Follador", le invitaré a un paseo por los hombres más bellos del porno gay de los últimos tiempos. En mi opinión, obviamente. 
Me dejaré más de uno en el tintero y le aseguro que todos son más impactantes en acción que en cualquiera de las fotos y gifs que le puedo adjuntar a continuación. 
Ojo, porque son bien calentitas y explícitas. Si no tiene ganas de ver señores desnudos a saco, saltése este post, que se lo perdonaré.
Como sé que es usted valeroso, acompáñeme en este paseo por mis amados intrépidos.



5. CHRISTIAN WILDE


El hombre: Si un ángel fuera white trash, se parecería a Christian Wilde. 
Rubito, de ojos azules, blanco como la leche, con cierto parecido al primerísimo DiCaprio, Christian es lo que los norteamericanos llaman dreamy
Bajo esa apariencia, se esconde el tío más activo, en todos los sentidos, del porno gay de los últimos diez años. Alto, alargado, sin demasiados músculos, pero dotado de una polla estilo sable, Christian es implacable.


El dato: Se considera bisexual y, de hecho, está casado con una mujer y es padre. 
Aunque el grueso de su filmografía es porno gay, también se le encuentra en escenas hetero, bi y también muchas sadomasoquistas, donde destaca como amo castigador. 
Sólo ha hecho de pasivo delante de las cámaras en una ocasión, para Austin Wilde en "The Cover".


El drama: Hijo y hermano de recios bomberos de profesión, éstos se enteraron de la prolífica carrera de Christian en el porno gay por accidente y para total asombro. Inesperadamente, lograron entenderlo.


La escena: Cada vez que veo la cara de Navidades que pone el insaciable tragón Conner Habib cuando le baja los calzoncillos a Christian en "Diamond Auto", me quiero morir de la risa. 
Christian siempre está perfecto como follador y seminador, ya sea dándole duro a Jake Genesis sobre una moto o emparejándose con su variante pija: el también dicapriano Duncan Black.



4. DATO FOLAND


El hombre: Es el más guapo con el peor nombre artístico posible, en palabras de mi amigo Fernando Chaves. 
Dato Foland, ruso afincado en España, versátil integral e insaciable, posee los ojos más deslumbrantes del porno gay, acompañado de todos los tipos posibles de cortes de pelo y un pendiente en la oreja que le proporciona cierto toque pirata.
A mí me recuerda un poco al joven Tony Curtis.


El dato: ¿El dato de Dato? Empezó en el porno gay desde su romance con el duradero, diríase eterno Damien Crosse, pero Dato transitó y acabó casándose con Abraham Al Malek. 
El anuncio de su retirada, confirmada el año pasado, fue un duro golpe para sus seguidores.


El drama: Ninguno reconocible, más allá del hecho de nacer en Rusia con esa pasión por encajarse todas las pollas que encuentre a su paso. En España, estás mejor, Dato.


La escena: Foland prende fuego y se entrega en todas, pero mis favoritas son los dos encuentros que mantuvo con Tomas Brand; no sólo por la avasallante sexualidad de la pareja, sino por la aparición de Dato vestido de traje de chaqueta.
Tan exótico y cercano al mismo tiempo, nadie podía imaginar que luciría en formal vestimenta igual de exquisito que sin ella. 



3. JOHNNY HAZZARD


El hombre: Década y media en el porno gay es tiempo más que suficiente para considerar a Johnny Hazzard todo un clásico. 
Versátil, pero más ardiente cuando se deja follar por hombres mayores y un tanto osunos - confesada predilección -, Johnny es un huracán de pura calma. 
Se las mete, sea en la boca o en el culo, entrecierra los ojos y cualquiera se queda hipnotizado con la destreza de su técnica y la sensualidad de su proceder. Sencillamente, uno de los más grandes.


El dato: Frankie Valenti se llama si lo conoces fuera del porno gay. Ha dado el salto a las producciones convencionales, aunque aún en márgenes tan independientes como para urgir por crowfunding. Las redes sociales recogen sus inquietudes.


El drama: Ante la oleada de suicidos entre sus compañeros, el inteligente Johnny salió a la palestra y contó su caso. Él había sobrevivido y era feliz. ¿La receta? Ni él mismo la tenía clara.


La escena: Las últimas producciones que ha protagonizado lo desaprovechan o quizá ya está demasiado visto, incluso aburrido de sí mismo. 
Pero todas sus emblemáticas son un no parar con la mano. En el camión con Tyler Riggz, "violado" por Chuck Rocco, dominado por Josh West. Y, sobre todo, en esa obra maestra absoluta, "When Bears Attack", donde Johnny se las ve con una manada de osos con muchas ganas de Hazzard. Imprescindible.



2. TOMAS BRAND

El hombre: El sueco Tomas Brand entró en el porno gay con los cuarenta años más que cumplidos y un cuerpazo de esos que bordean la completa insensatez. Cuando se termina de admirar la rocosidad, todavía queda el mandoble, sin circuncidar, ancho y largo. 
Tomas es una fantasía hecha realidad: un daddy con la factura de un dios.


El dato: En su debut y primeras escenas, le acompañaba su marido, Logan Rogue, más joven y menos atractivo, pero al que parecía muy unido y enamorado...


El drama: La felicidad del matrimonio terminó y, de celebrar su amor en redes sociales, desaparecieron el uno del otro de sus estados civiles. Tomas confirmó la ruptura y el hecho de que ambos trabajaran como escorts internacionales se señaló como la posible causa.


La escena:  Echo de menos algo de vello en un hombretón como él, pero, en cualquier caso, es apabullante de contemplar. Apunte sus dos escenas con Dato Foland, por supuesto, y también sus encuentros con Dario Beck y Dean Monroe.
Si tiene el día especialmente guarro, Brand ha hecho mucho bareback para Lucas Entertainment, con algunas orgías que agotan sólo de mirarlas.



1. DIRK JAGER


El hombre: De la última gran época del porno gay, hace unos diez años - justo cuando se hizo carísimo para luego sucumbir rápidamente a Internet -, todos recuerdan a François Sagat, pero yo siempre he sido más de Dirk Jager.
Hablo del imponente y circunspecto alemán que no perdonaba uno. Exclusivo de Titan, su carrera duró poco, pero fue suficiente. 
Para mí, el más guapo con diferencia: todos los músculos, la cara, el punto de vello, la actitud, la polla enorme y curvada. UFF.


El dato: Sólo se pudo verlo en el rol activo, pero comía pollas con una destreza que parecía aún más efectiva con la expresión de macho vehemente que ponía al hacerlo.


El drama: Ninguno conocido. Se retiró en silencio, tras el fin de su contrato con Titan, y hay quien lo ha cazado en Instagram, enseñando un cuerpo que se mantiene tan genial como siempre y una apacible vida en su país natal en compañía de su pareja.


La escena: Todas, todas, todas. En la segunda parte de "Mirage", es la estrella indiscutible, y también brilla zascándose a Dean Flynn en "Command Post" y a Max Schutler en "Double Barrel". 
Mi escena favorita de Dirk lo encuentra en las taquillas de "Playbook", haciendo de entrenador buenorro para Kyle Quinn.



PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: DAVID ANTHONY


El hombre: Un reportaje de Playgirl ilustró su señor miembro y las fotos se hicieron un pequeño clásico, valga la ironía. Cuando llegó la noticia, muchos años después, de que David saltaba al porno gay, los fans contuvieron el aliento por no dar un grito. 
No decepcionó y se hizo un favorito inmediato 
Músculos cincelados hasta el delirio, polla gigantesca, encanto irreprochable, actitud de daddy y un enigma sólo atribuible a una estrella total; David Anthony es otro nivel.


El dato: Joe Gage, maestro del género, lo comparó con el legendario Al Parker y lo ha hecho protagonista de muchas de sus obras maestras. 
También lo libró del cockring que llevaba en sus primeras escenas para Titan, le recomendó un bigotazo setentero y, cual "Vértigo", el déjavú estaba servido.


El drama: Ninguno. Reconocido como un tipo afable y disciplinado en los rodajes, David mantiene el porno gay como una ocupación más en una vida que se dice veleidosa, llena de viajes por Europa y todas esas cosas que hacen y dicen los norteamericanos para darse tono.


La escena: ¿Cuál no? Quizá su polla luce grotesca en sus primeras escenas, cockring mediante, pero el cuerpazo y la actitud son sobrecogedoras desde el primer instante hasta el último. 
Para Joe Gage, impecable, ya sea despertando la lujuria de doce hombres en "Jury Duty", liderando un golpe imperfecto en "After the Heist" o rompiendo la virginidad de su sobrino en "Coyote Point". 


Ya lo ve: cine clásico o porno gay. Pregúnteme usted el star-system de ambas constelaciones, que se lo recito y hasta se lo rezo.
Hasta mañana, mi Lord, cambie ahora a la mano izquierda, que se me desgracia.

1 comentario:

  1. Tengo resaca pollesco-montezca después de haber visto esto...

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