sábado, 16 de enero de 2016

Nada


Querido Diario,

¿Dónde reside el inmenso placer de no hacer nada en todo el sábado? Para usted, que es un lord absentista, para mí, que, en más de una manera y a más de un parecer, también lo soy, será una extensión de la dulce maravilla que es la pereza, ese Edén del que nos expulsarán el día menos avenido. 
Le diré que me ha salido un bolito de traducción, pagado de manera estipendiosa, así que disfrutemos sin arrepentimiento este sábado barrigota arriba, con el dedo en el mando a distancia como único apéndice operativo de nuestros viles cuerpos. Mañana haremos por los garbanzos. Sin matarnos, por supuesto, qué es eso.

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