viernes, 15 de enero de 2016

Noche


Querido Diario,

Soy un despojo humano, lleno de agujetas y sueño, debido a cinco días intensivos de gimnaseo y una noche inexplicablemente insomne entre medias con la que aún no he ajustado cuentas de descanso.
Planeaba sesión cinéfila para después y, ay, me estoy quedando rígido en esta silla, frente al Facebook y las conversaciones de chat, de puro pensar en la almohada rozando esta impía cara.
Echo de menos las madrugadas. Las frecuento aún, pero con un ojo abierto y el otro cerrado. Más allá de las tres, olvídeme. Aquello de estar hasta las tantísimas, con todas las películas y series por delante, es cosa del pasado.
Cierto que también era un mundo de excesos, donde no había una noche de insomnio, sino miles, y ahora, al menos, conozco la vida antes del mediodía. 
Envidio a los que son capaces de dormir poco y hacer tanto, mientras yo siempre tengo que elegir. Soy como los protagonistas de "Lady Halcón"; disociado y sin conciliación entre el sol y la luna.
Haré un esfuerzo, sí, porque es viernes e, incluso si no se sale de fiesta, es una noche con una mística particular, ideal para ver cine de época y luego algún clásico en blanco y negro. Como encabezado de este post de nostalgia por la madrugada, he puesto la foto de "Los Amantes de la Noche", la primera obra de mi amado Nicholas Ray, y, oh, qué ganas de revisarla.
Sí, este amante de la noche siente nostalgia de madrugada. Que la dosifiquen y yo me la beba a pequeños sorbos a eso de las diez de la mañana.
Que pase un gran fin de semana, Lord Diary, y aquí le dejo a Woody Fox agarrándose el paquete, que eso revive a despojos y extraños.

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