miércoles, 27 de enero de 2016

Vikanderesco


Querido Diario,

Está usted desbordante. 
Sé que se traspasa un hito cuando se escriben cosas como "entra y salga tres veces y luego pam pam pam", pero lo apoteósico han sido las visitas, las respuestas, las reacciones.
Venía con el buen sabor de boca del tranquilo, pero sólido éxito de "Mariconada", y llega el post "Anal" y demuestra que, cuando hay contenido sexual, esto es hora de apertura en día de rebajas.


Qué afluencia, qué lubricidad. 
En menos de dos días, "Anal" se ha convertido en el segundo post más leído de nuestra historia juntos, Lord Diario, y, sin duda, va camino de coronarse como el primero. Allí, en lo alto, la follada por culo. ¡Viva!
¿La ironía? En el texto, escribía la imagen de eminencia en la cópula rectal que tenemos los gayers y no hay duda de que la seguimos teniendo: todos y todas entraron a ver precisamente cómo se entra. Y por la simpatía que ha despertado el post en los experimentados, preveo que, sí, quizá sé un par de cosas sobre el anal asunto.
Hablaremos de sexo en este blog, sí, y un día de estos, a ver si hasta lo practico, que estoy que me arranco la piel a tiras.

- Ya será menos - oí decir. Y es verdad. 


Hoy pasearé por el amor y la muerte, más que nunca en nuestras televisiones y redes sociales, pero dedicaré especial atención a alguien.
A una persona con nombre y apellidos, a la sweetheart de Michael Fassbender, a la nominada actriz, a la detestada y amada. Sí, hoy le diré todo lo que sé sobre Alicia Vikander. Un anticipo: el odio sembró esta historia.


- Le juro por mi vida que ignoraba la existencia de esta señorita hasta hace dos semanas y, revisando su filmografía en IMDB, vi que la había visto como la joven Ekaterina en la "Anna Karenina" de Joe Wright. De manera probable, hice sitio en mi cerebro a algo más interesante, como la vida privada de los cétaceos del Ártico o los niveles salíferos del Mar Muerto. Al grano: es normal que desconociera a Alicia Vikander, porque no había visto ninguna otra de sus películas.

- El romance con Fassbender ha sido el principio de esta tirria que, usted inteligente, sabrá que es puro cachondeo facebookero. 
Buscando datos sobre esa pareja de presunta moda - ya hay quien los apoda Fasskander -, abundan rumores en torno a la credibilidad de los tórtolos. Especialmente, debido al timing de que vuelvan a estar juntos en temporada de premios.
Ojo al dato de que ambos están nominados al Oscar.


- El tumblr http://weinsteincouple.tumblr.com/ recoge todo el chismerío/teoría conspiratoria/probable verdad sobre la pareja. Pura publicidad, se dice.
El todopoderoso magnate Harvey Weinstein es el autor de Fasskander y consigue dos cosas: que Alicia Vikander, de conocida ambición, sea la chica de todas las salsas y que Fassbender, tan querido y deseado por los aficionados, sea además reconocido por el gran público. 
No digo novedad cuando aseguro que pocos saben quién es Michael Fassbender - alguna que otra lo conoce por mis blogs, de hecho - y basta comprobar los discretos resultados de taquilla de sus títulos como protagonista para entender que necesita un reboost publicitario.


- La teoría de que la pareja es un montaje producido por Weinstein aduce a esos posados robados de Alicia y Michael - en uno de ellos, se produce el único beso para captura de la cámara - y apunta dos cosas: que Michael está con Marion Cotillard y que a Alicia ni siquiera le gusta Fassbender. 
Según dicen, lo ve mayor para ella. Quiere uno más joven y más guapo. "Más guapo". EIN?


- A Alicia Vikander hay que emparejarla con el niño de "Room", simplemente por avariciosa.
En cualquier caso, apartemos el chismerío y vayamos a mi conocimiento vikanderesco. Por el momento y salvando "Anna Karenina", sólo he visto una película de la muchacha: Operación U.N.C.L.E., entrega de acción espionajística, basada en una serie de los sesenta, que se estrenaba este verano y se daba una buena hostia en la taquilla.

- Hay que verla para entender por qué no ha gustado. Se la pensaba sexy y colorida, y es tristona, sombría. Ni que decir pretenciosa y aburrida. Le diré la verdad: la última media hora me encontraba pendiente del ordenador. 
Lo más descomunalmente inepto son las interpretaciones de sus bellos protagonistas: Henry Cavill y Armie Hamer. Leí una crítica de FilmAffinity que los llamaba "esos dos energúmenos" y me hizo reír. 
Ambos están miscast y el guión no ayuda, pero esas caras de palo y esas faltas de cualquier carisma son escalofriantes...


- ...más en el caso de Cavill, otro de mis amores totales, al que recordaba picante y encantador en "Los Tudor" y ahora dudo de que le queden dos telediarios en cuanto a carrera cinematográfica.
Abucheos ha recibido en sus hieráticas apariciones y esa inminente Batman vs. Superman no ayudará; preveo que decepcione en taquilla, además de erigirse como el bluff de cuidado que se ha visto en el trailer. 
Esperemos que Cavill cambie de agente o me visite entre sábanas en busca de consejos de Arte Dramático.


- Ojo al dato: lo mejor de la película es Alicia Vikander. Odios aparte, ha sido un placer conocerla. En realidad, Alicia es como una canción pop: se tiene la impresión de que se la ha visto y oído antes, porque es una mezcla de Natalie Portman, Gabrielle Anwar, Penélope Cruz y otras tantísimas herramientas de moda y atractivo que funcionan a las mil maravillas. 
Con esa voz ronca y esa sutil, pero profunda, belleza aderezada de Vuitton, se me hizo una presencia completamente encantadora, esperando por el galán que la película nunca le proporciona.


Dicen también que Alicia es lo mejor de "La Chica Danesa" y me lo confirman tanto los admiradores como los detractores de esa película. La veré y se lo narraré. 
Esta historia se contó con odio, pero mire por dónde. 
En fin, negaré todo lo anterior ante un tribunal. Inserte cara de acérrimo.


- Alicia y yo tenemos que protagonizar una historia del estilo de La Muerte Os Sienta Tan Bien. Revisé esa comedia este fin de semana, tan llena de momentos de difícil olvido. 
Dicen por ahí que es mala, pero no me lo creo. Será porque la nostalgia aterriza en mi consideración o porque estoy muy ocupado riéndome con los diálogos bitchy, las ocurrencias absurdescas y las deliciosas interpretaciones de sus protagonistas.


- Recuerdo que me impactó el final, porque me trajo la idea a mi púber mente de que la vida eterna sería angustiosa. 
Y tenía olvidado a Adam Storke, es decir, Dakota, el juvenil amante sin camiseta de Meryl Streep.
Momento shirtless en aquellos noventa que empezaron a llenarse de momentos shirtless. Recuerdo sentir el deseo, el odio y la envidia al mismo tiempo en mi confundido cuerpo. Ay, que me libren del pasado.


- El domingo vi una película viva, de esas que se mueven. Sí, de esas que son tan escasas. Le hablo de Kansas City, otro título de los noventa, radicalmente distinto y muy olvidado, firmado por Robert Altman. 
La adoré de principio a fin: una trama de secuestro en plenos años treinta, con personajes que vienen y van, entre jazzística música y con Jennifer Jason Leigh a la cabeza del reparto. 
Como todo lo que dejó Altman detrás, es tan interesante como pendiente de redescubrir y evaluar.


- Prometí volver a Los Amantes de la Noche, quizá el más sentimental de los noirs, la primera obra del esplendoroso sensible Nicholas Ray, llena de una atmósfera tan particular que, pese a lo resudado del argumento, le proporcionará la impresión de que no ha visto otra película parecida. 
Nunca fui fan de Farley Granger y Cathy O'Donnell hasta que me los tropecé aquí y, juntos de nuevo, en "Side Street", de Anthony Mann. Él, oh, tan bonito.


- He consumido escasa pantalla, porque estoy entregadísimo a Al Este del Edén, la novela de John Steinbeck que inspiró el famoso film con James Dean. 
Estaba desorientado con el argumento en un principio, porque no tenía que ver con el arranque de la peli; por lo que he leído en Wikipedia, la versión cinematográfica se limitó a la segunda parte de la extensa novela.
Le anticipo que el libro es una maravilla. Me queda muchísimo para terminarlo, pero ya no quiero que se acabe. Una saga rotunda con resonancias bíblicas y una sensibilidad extraordinaria. Se lo recomiendo sí, sí, sí.


Y también le recomiendo lo de siempre: pam, pam, pam.
Hasta mañana, mi Lord. Sea bueno, sea lascivo.

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