domingo, 7 de febrero de 2016

Domingo


Querido Diario,

Le regalo los domingos. Son suyos, para hacer con ellos lo que quiera. 
Me reconozco incapaz de decidirme: no sé si los domingos son inútiles o necesarios. 
Son inútiles, porque no se puede hacer gran cosa en ellos; un día libre que se siente cual sala de espera. Quien quiera tumbarse, lo agradecerá. Quien quiera algo más, los odiará. 
Son necesarios, porque dan mucho que pensar. Al estar mimados de la inactividad, la cabeza se va de vueltas y la vida quiere darlas al mismo ritmo.
En este domingo, he pensado tanto que he decidido demasiado. He de cambiar cosas, dinámicas, rutinas, intensidades, marchas. Ir hacia otro lugar, aunque sea mentalmente; emprender un itinerario distinto, incluso sólo desde las palabras, los pequeños hechos, las máximas escrituras.


Mañana lo olvidaré, porque el día se llenará. De agotamiento, de trabajo, de horas apuradas, de mirar el reloj y llorar por otra oportunidad, para que vuelvan a ser las seis, las cinco, las cuatro, las tres. Para que llegue otro fin de semana desesperante, en el que volverse loco de no hacer nada.
El domingo se ha hecho bonito, cuando he visto "Brooklyn", una de las nominadas a la mejor película en los próximos Oscars. 


Ha sido una agradable, pequeña sorpresa, precisamente porque todo en ella es agradable y pequeño de una manera digna y muy insólita en estos tiempos. 
Es anticuada también, quizá la única y paradójica manera de transgredir en el cine actual. Y el final es pura brisa. 
"Brooklyn" ha sido como oler un perfume olvidado, de repente, en medio de este mundo adicto al cinismo y el giro perverso. Aquí, el giro es la posibilidad, la realización, el sí.
Lo curioso es que suena más auténtico, más verdad que lo contrario. 
Échele un vistazo, aunque sea por revisitar a la siempre brillante Saoirse Ronan y por conocer al adorable Emory Cohen. 


Después de ver "Brooklyn", el inútil domingo se ha hecho necesario. Quizá el otro lugar al que debo dirigirme, el itinerario distinto que he de emprender, sea este que ya recorro. Con un poco de paciencia, llegaré al sí. Con un poco de olvido, mejores domingos llegarán.

3 comentarios:

  1. Me encanta que hables de los domingos porque es una inquietud que tengo hace años. ¿No te pasa que los encuentras así como un poco catárticos? Y luego, muy prometedores al inicio, pero conforme van pasando las horas una auténtica tortura emocional. Yo llevo media vida utilizándolos como si fueran un batido detox. Soy incapaz de hacer nada que implique acción un domingo.

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  2. Me ha gustado mucho. Son difíciles los domingos como bien dices. Me ha gustado sobretodo que reflexionando sobre ello has llegado a la película. La veré cuando pueda.
    Agradable visita.
    Saludos.

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  3. Me encanta que compartáis mis duros domingos. A veces se sienten como cosas tan propias que sorprende comprobar que no es así. Un saludo a los dos y bienvenido, Gildardo.

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