jueves, 31 de marzo de 2016

Forasteros


Querido Diario,

Discúlpeme, perdóneme, no era mi intención. Sí, entiendo y asumo que el post de ayer le inquietase horrores. Ya me ha comunicado su adorada Lady Diario que usted se ha sometido a una dieta severísima, de las que no conocen pan ni azúcar ni bebida espiritosa, y además se ha lanzado a correr como un desesperado por el parque, a quemar lo que le sobra según el buen gusto y el mal pensar. 
No se aflija o mejor aflíjase. Ha empezado un camino de no retorno: el cuidarse y la desesperación por la figura no terminan nunca. Sólo encuentran variadas formas de perpetuarse y enredarse en nuestras vidas.
Que me lo digan a mí, que le escribo, dolorido y medio muerto, por culpa de una clase aeróbica del gimnasio, nueva y ya famosa por despiadada. La madre del cordero, debí dejar media persona en ese tatami.
Andaba por la mañana exhausto - qué raro en mí, sí - y me dije:

- Lo que necesito es caña. Un Apocalipsis, un Armageddon. Asistiré a la clase machacona esta tarde.


Qué fustigante es esta época que nos ha tocado navegar, qué visceralmente sadomasoquista. Quién recuerda el esplendor en la hierba de los últimos noventa, donde teníamos prosperidad en las cuentas corrientes, una sonrisa en los labios y la visión de un futuro que desconocía de estas aflicciones, de estas ganas del sufrir, de este desafío por el desafío.


Suerte que, entre nosotros, encontramos el calor y hoy pasearemos por Henry Cavill, Warren Beatty, Sam Heughan, Antony Starr y Diego Sans, todos ellos dignos modelos para que supere su fofez con éxito, desde aquí hasta la temporada vacacional.

- Qué maravilla. Por fin, se han filtrado los gifs shirtless de Henry Cavill en "Batman vs. Superman". En realidad, lo único que me interesa de la película - vale, también el shirtless de Ben Affleck - y, aunque se dilucida que el momento es breve, lo proclamo dos veces bueno.


A su cuerpo ya lo llaman el reino de la tetaza peluda, o de cómo Cavill se convirtió en Hulk antes que en Superman. Lo quiero en mi cama y aún así, me pica el resquemor de que Henry es demasiado bajito para tanto armazón. En "Los Tudor" estaba perfecto; ahora es un barroquismo apto para espectadores que ya lo han visto todo y quieren más.
Ya lo dije en cierta ocasión: la abundancia llama a la vista y también al aplauso, más que nunca en romería.


- Otro guapo de Hollywood, definitivamente más duradero, legendario e interesante, cumplía ayer 79 años. El polifacético sentimental y laboral Warren Beatty, al que revisaba hace días en su espectacular debut en "Esplendor en la Hierba", ha permanecido fuera del radar en las últimas dos décadas. 
Este año, promete que volverá y lo hará con su proyecto soñado desde sus gloriosos setenta, donde nuevamente se dirige a sí mismo, ahora interpretando a Howard Hughes. La película está terminada y la expectación, muchísima. Su mujer, Annette Bening, estará en ella, cómo no.


- Triste que otro icono de los sesenta no alcance jamás esa edad. La muerte de Patty Duke ha humedecido el pañuelo de todos los que bien conocía los pasos de esa laboriosa incansable, un raro ejemplar de actriz que evitaba el glamour y aún así, capturaba la atención del público en sus dispares apariciones. Una ruptura intestinal se ha difundido como la causa de su muerte, aunque el motivo no se ha concretado.


- Mientras usted se hace un ciclo exprés Patty Duke - es decir, "El Milagro de Ana Sullivan", "El Valle de las Muñecas" y "Yo, Natalie" -, yo pongo a todos los kilt por testigo que este fin de semana termino la primera temporada de Outlander, y así me apunto al ritmo de la segunda, que empezará en cuestión de siete días. 
Para explicar el porqué, a las fotos de prensa me remito. A ellas, culpo.


- Este fin de semana verá el retorno de Banshee, que se despide este año. Quién me diría que continuaría viéndola después de aquel cochambroso episodio piloto, aunque cualquiera que vea a Antony Starr entendería mi apego inmediato. 
Una de las series más deliciosamente excesivas jamás realizadas, digno producto de este tiempo que adora la leña tanto como los pechos peludos.


- Y además, oh, además, ¡regresa Archer! La inteligente, hilarante serie animada, fruto de un simbólico apareamiento entre James Bond y "Arrested Development" es la misma que me hace reír a carcajadas cuando no estoy intentando descifrar sus complicados juegos de palabras. Séptimo año, fíjese, y le auguro muchos más. Larga vida a Sterling y compañía. Danger zone!


- Calle, calle, que todavía tengo dos episodios para finiquitar la excitante cuarta temporada de "House of Cards". Su protagonista femenina es esa Robin Wright que ha sido debilidad mía, desde que se paseaba por "Santa Bárbara" hasta que Sean Penn la escondió bajo su apellido y su ego, con parada previa en "La Princesa Prometida" y "Forrest Gump", claro.
Ahora, con una madurez cosméticamente divina y muy decidida a recuperar el tiempo perdido, Robin empata su ambiciosa Claire Underwood con la participación en la esperada y temida secuela de "Blade Runner". Harrison Ford, Ryan Gosling, Robin Wright. La veremos, sí.


- Si no termino "House of Cards" esta noche, será porque me dormí con sólo tocar la espalda contra el colchón o porque estuve muy entretenido admirando a Diego Sans.
Sé que la revelación de Carter Dane tiene a todos mis amigos con las hormonas revolucionadas y la mano roja de tanto darle a la manivela, más aún cuando lo vieron con Dato Foland, pero juro que la escena buena de Carter es la que tiene con el brasileño Sans.


Diego Sans es uno de esos actores porno gay que lleva mucho tiempo en el medio y siempre, siempre consigue prender fuego en sus actuaciones. Con un poco de melena y vello corporal, es digno de olvidarse de todo lo que he contado con anterioridad, hasta de mi nombre.


Eso. No sé que le he contado hoy, pero espero que el momento valiera la pena. Mañana, a la misma hora.

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