lunes, 28 de marzo de 2016

Luces



Querido Diario,

Qué personalidad, qué caracter, qué rentreé. Usted no procrastina, viejo zorro, usted procura. Qué señoras visitas me ha proporcionado en su regreso al trabajo diario, entre declaraciones de decisión y glosas de pérdidas virginales. 
Ayer confié en el mañana, recuerde. Y sí, mañana se hizo hoy y el día que esperaba: el primero donde voy a terminar todas las putas cosas que empiezo. 
Entre ellas, espero encontrar un lugar cada noche para acurrucarme a su verso, para escandalizarlo, para seducirlo, para escribirlo como quiera y como pueda. 
Ha llegado el horario de verano. Aplauda, se hizo la luz, justo cuando nadie la esperaba, un día cualquiera de nombre primavera.


Porque soy partidario de cambiar y ser el mismo desde tiempos inmemoriales, podré activar todos los agentes en busca de una o más de mil ocupaciones renumeradas, pero jamás dejaré el arrullo de las pantallas. 
Como me contaba una amiga, debemos reciclar nuestras adicciones en lo que una vez fueron: placeres excepcionales. 
No es urgente abandonar el Facebook ni apagar la televisión - en realidad, eso nos haría desaparecer -, pero devenirlo en la sazón de nuestras inquietas vidas antes que el opio de nuestras tardes muertas.
Por ello, permítame hoy nuestro tradicional desglose de lo mejor y más candente, que hace un proustiano tiempo que faltamos a la cita de lo que veo y devoro. 
Hoy abordamos taquilleras sagas, "House of Cards", películas del ayer que volví a ver anteayer y, por supuesto, chicos guapos con poca ropa.


- Qué sonrisa malévola esbocé de oreja a oreja cuando brotaron como fragantes rosas las críticas contra Batman vs. Superman. Debe ser mala malísima para que reverdeciera el viejo oficio de emprenderla con una película, sin importar la masiva publicidad que la rodea. 
Añoré ese bombardeo en infaustos tales como "Avatar", "Prometheus" o "El Hombre de Acero", donde los comentarios fueron moderados y, más bien, mixtos. Ya no son los tiempos de Pauline Kael, ni siquiera los de Roger Ebert, y una película debe ser pésima pesimae para que la profesión crítica se ponga de acuerdo y, además, se le permita publicar invectivas en los medios de comunicación para los que trabajan. 


- A pesar de los pesares, el taquillazo descomunal de "Batman vs. Superman" les ha hecho un flaco favor, porque se ha sacado la evidencia de que al público le importa poco lo que digan los señores de opinión, a los que se ve de muchas maneras y más bien desfavorecedoras, incluso por la profesión de espectáculos. El otro día leía a un crítico escribir acerca de cómo ser crítico en la era de la opinión - cualquiera tiene un blog, en definitiva - y decía aquello de: "El crítico sabe más". Aun estando de acuerdo, me pareció una aseveración de lo más discutible.

- ¿Le hace usted caso a la crítica o no? Esa misma que se ha equivocado tantas veces, que le puede indicar el camino correcto o que le recomienda unos truños incomprensibles por aquello del arte y las ganas de aburrir.
Son un árbitro imperfecto, pero necesario, porque sin ella, o al menos sin una parte de ella, la única opinión que se tendría de las películas sería la leída en las cifras de recaudación. Su nivel de error se magnifica, su valía en la Historia del Cine se menosprecia.


- Los datos del último monstruo superheroico se han ventilado como batientes de récord en todo el globo y, aún así, la cifra final ha quedado a unos milloncejos de las previsiones iniciales. Las películas de superhéroes son los nuevos dinosaurios: implacables, invencibles, siempre necesitadas de demasiado alimento. ¿Habrá meteorito que acabe con ellas? Qué plaga, señor mío.

- A esto de mi odio por el blockbusterismo del cine norteamericano actual, o esa plétora de títulos que arrasan un fin de semana y, gusten, encanten o enfurezcan, se olvidan al mes siguiente, reemplazados por otros, hoy le pondré una excepción reciente. 
Sí, amigo mío, me ha gustado Star Wars: El Despertar de la Fuerza. Sí, nada nuevo, pero bonito, ingenuista y fácil de entender, como solían ser las películas taquilleras de antes. Me parece una película navideña perfecta, agradablemente retro y también una sólida manera de vender el encanto de una saga a las nuevas generaciones.


- Y, sí, súper sí, a Oscar Isaac y su Poe Dameron, al que deseamos ver a lo largo y a lo ancho en próximas entregas starwarianas. Guapo hasta decir quiero más.


- De gratas sorpresas y rectificaciones, ando sobradísimo en estas últimas semanas, porque he descubierto que la cuarta temporada de House of Cards está para disfrutarla y olvidar el tedio que trajo la anterior. 
Culebronesca al punto de lo serpenteante, repleta de nuevos personajes y más de un intérprete de sombreros quitar.


Se le solazarán los oídos con la voz rota de la inmarchitable Ellen Burstyn y a mí los ojos con el enorme rubiazo Joel Kinnaman, mientras no me negará que Neve Campbell es como Robin Wright: esa gloriosa excepción de que un retoque plástico en la cara conserva una belleza de acero si es de buen gusto.

- La Semana Santa fue de los Underwood, pero no falté a mi cita con las películas inacabables que piden las fechas. 
Vi dos obligadas épicas precristianas: "Los Diez Mandamientos" y "Espartaco", cada una con su grado de maravilla en sus distintos estilos, y también soberanos mamotretos de la Metro, como "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis", versión Minnelli, y El Árbol de la Vida, de Edward Dmytryk. 
Nada que ver con la misa de Terrence Malick, pero igualmente inacabable, "El Árbol de la Vida", ambientada en la Guerra de Secesión, aspiraba a repetir el éxito de "Lo Que el Viento se Llevó" y en aspiración se quedó.



- Dicen que la película no es buena y sí muy tediosa, pero a mí se me conquista si es viejo, opulento, bonito de mirar y con Liz Taylor haciendo de loca. Recuerde que, en el rodaje, bastante caótico, Montgomery Clift tuvo el trágico accidente que desfiguró su bello rostro, quizá por aquello de competir con los dioses. 


- La canción de la película está interpretada por el formidable Nat King Cole, al que me tropezaba también revisando "Malas Tierras", esta sí, de Terrence Malick. 
Haga todas las conexiones pertinentes entre árboles de la vida, mientras le posteo la maravillosa "A Blossom Fell", que bailan Martin Sheen y Sissy Spacek.


- Esta Semana Santa ha sido también la semana de la revelación de Carter Dane en el porno gay, quizá el actor más bello y excitante que ha irrumpido en el folleteo homosexual en mucho tiempo. Sí, lo digo siempre que me emociono con alguno, pero, ay, este canadiense es para contemplación y devoción. El cuerpo marea, el culo es digno de poesía dedicada. 


Súper calientes sus encuentros con dos pro como Diego Sans y Colby Keller. 
Y cuando parecía que ya no podía más con la derecha, MenAtPlay lo acoge en su seno y lo empareja con Dato Foland. De repente, Dato ha vuelto y de una manera espectacular, para trincarse al más bello del panorama actual.


- A propósito de hombres a vindicar, mi último descubrimiento en blogs, My New Plaid Pants, me ha iniciado en la obligación de descubrirlo todo sobre Tom Hiddleston y su boa constrictor. Pero mire ese paquete, mi Lord. ¡Niveles fassbenderianos!


Mañana, más mentiras, más verdades, más diario.

1 comentario:

  1. Aquí me aparezco tempranera y semi despierta. Pero no puedo evitar de soltar un comentario acerca de B vs S, por el echo que no es la mitad de mala que aquellas dos películas de Batman con Robin. Que la gente se olvida rápido de los sustos pasados.
    El problema con BvS es que DC no se dieron el tiempo que Marvel con la construcción de trama y mundo, por lo tanto le quedó como torta semi torcida y con el relleno escapando entre las capas. Lo mejor de todo es que Affleck no mató el personaje de Batman como lo hizo con Daredevil, y eso es una gran cosa.
    A y con esa imagen de Tom H....casi me atraganto el desayuno xD

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