martes, 29 de marzo de 2016

Talento


Querido Diario,

Qué día tan bipolar. de tristezas y alegrías. Un día tan bipolar que hasta se ha muerto Patty Duke, una de las primeras personalidades en declarar que sufría ese trastorno. Bipolaridad: una hora en lo más alto del frenesí, la otra, por los suelos.
En realidad, la única tristeza del día ha sido la muerte de Patty, porque la he querido muchísimo y porque sólo tenía 69 años, fíjese. Si le digo la verdad, la última vez que la vi se la notaba avejentada de manera prematura, aunque con los ojos azules, intactos, hipnóticos, que todavía proyectaban su legendario encanto cute.


Ella fue actriz infantil, de la época en que dos más dos aún sumaban cuatro. 
A Patty le dieron el Oscar por "El Milagro de Ana Sullivan" y la popularidad televisiva por "The Patty Duke Show", dos éxitos que la encontraron cuando era tan joven, tan niña, que era propiedad de otros.
Pero mi Patty Duke, nuestra Patty Duke es la Neely O'Hara de "El Valle de las Muñecas", justo la que ella siempre señaló como la película que arruinó su carrera.


Dicen que es una masterclass en todo lo que jamás debe hacer un actor, porque no falta una mueca, una gesticulación y un alarido.
Pero Neely O'Hara es casi un grito de guerra en mi vida. Neely es la chica talentosa que se convierte en estrella de Hollywood de la noche a la mañana, acaba en la cuneta por darle mucho al drinking y al egotismo.
Los gays adoramos a Patty y a Neely, porque vivimos al calor y ardor del exceso, tanto formal como personal. Mucho sufrir, tanto gesticular, grados del autodestruir y derrotar.
Ya se lo dije el otro día: somos los de la oscuridad y ese final de Neely en el callejón es folklore propio.


Aunque Patty odió "El Valle de las Muñecas" durante décadas, al final le encontró el punto a reírse de la película y de ella misma, motivada por sus fieles fans. La mayoría homosexuales, claro está.
En realidad, Patty tuvo una larga y laboriosa carrera después, más bien en televisión. No era raro levantar la vista y verla en películas vespertinas. En un telefilm, hasta se interpretó a sí misma, según su autobiografía, donde relataba un pasado de abusos por parte de sus representantes y una lucha de por vida contra la enfermedad mental.


Como decía Barbara Parkins - ahora la única "muñeca" viva-, todo lo que les pasaba a sus personajes en la película les sucedió a ellas, de un modo u otro. Sharon Tate murió trágicamente, Barbara abandonó Hollywood y Patty tuvo una crisis nerviosa.
Actriz y personaje han vivido ciertamente identificadas. Y Patty, en muchas maneras, fue más y mejor Neely de lo que se permitió creer: tener talento puede despertar a la pesadilla y las trampas del desequilibrio son mayores cuando se vive bajo la exigencia y el escrutinio de los demás.
Podría decirse que Patty Duke ha tenido mala suerte en su existencia, llena de sombras, peligros, padecimientos y una muerte temprana, pero siempre venció su honestidad al contar todos los demonios que combatía y vencía a diario.
Sus hijos - los también actores Sean y Mackenzie Astin - hoy la han llamado matriarca y benefactora.


Sí, querido Diario, al final siempre quedará la familia, quedará uno mismo. El cuento del estrellato y la victoria, cuento es, y lo importante es reconocerse en el espejo al final del día.
Hasta siempre, Patty.

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