martes, 26 de abril de 2016

Felinos


Querido Diario,

Informan las conexiones que se repiten las elecciones presidenciales en un país sin gobierno, mientras otros intentamos vivir sin cometer los mismos errores. Qué desconexión tan conexa.
Esta época me atrapa usted en plena acción, como si me creyera el inquieto Lord Diario que viajó a través del mundo. Yo confieso: quiero ser usted.
Mi Lord, me halla usted despierto, nervioso, quizá demasiado para mi sistema dado a las comodidades. Hay veces que simplemente digo ay. 
Ya se lo dije el último día: algo ha regresado, esa agitación felina, esa gana por volver, allá, aquí. Siempre volver y, con un poco de suerte, hacerlo mejor.


Le echaba de menos entre paradas de tranvía, tardes de rectificación y algún que otro momento de descanso que reservaba a mis adoradas pantallas.
Me decía: ay, mi Lord Diario, querrá saber de Prince, de la nueva serie de Baz Luhrmann, del regreso de Woody Fox, de la reunión "Taxi Driver" o hasta del estado del cuerpo de Todd Sanfield.
Esto último se lo ilustro en un rocoso periquete.


Por eso hoy le robo unas horas a esta época al borde del ataque de futuro y se lo cuento todo, como si le disparase de puro amor y obsesión.


- La muerte de Prince ha pillado desprevenido al mundo eterno y le reconozco que a mí me ha sorprendido el descomunal amor que se le reservaba.
Aun desde el control que tengo de la cultura pop, confesaré que sé muy poco de la música de Prince; tal vez, porque cuando yo crecía, su estela multimediática empezaba a apagarse a la medida de sus trifulcas discográficas.
De hecho, y además de la iterada "Purple Rain", la única canción de la que guardo memoria y cariño es "The Most Beautiful Girl in the World", que debiera ser la última que conoció difusión mainstream
Habrá que corregir el error y descubrirlo, aprovechando la funeraria circunstancia.


- En cambio, sí identifiqué enseguida otro fallecimiento, acaecido ayer: Madeleine Sherwood, actriz del teatro neoyorquino de los cincuenta, a la que los cinéfilos de pro reconocemos de dos peliculones de Richard Brooks, que adaptaban las obras de Tennessee Williams.
Sherwood era la amante del corrupto jefazo de "Dulce Pájaro de Juventud" - a la que Ed Begley rompía el dedo de una manera que sólo se le podía ocurrir a Tennessee -, y también la abeja cuellicorta de "La Gata sobre el Tejado de Zinc", personaje odioso donde los haya.


- Revisé anoche La Gata sobre el Tejado de Zinc, en homenaje a Madeleine Sherwood y porque se la saluda como esa película que siempre apetece ver. 
Apetece incluso con la frustración del lavado de cara inevitable de su gran revelación - ese Skipper en la memoria de Brick -, cuyo cambio en la película queda confuso, como mínimo. 
Pero qué me dice de todos esos acentos sureños, esas grandes interpretaciones, esa perfecta ventilación de obra teatral en una cinematográfica en toda regla, esas deleitables líneas de Tennessee Williams, apasionado, poético y un tanto ridículo como los mayores genios.
Por supuesto, ese Paul Newman, que siempre ha sido religión.


- Debía tener el sábado en coordenada de película notoria, porque vi "El Corazón del Ángel" y Bonnie & Clyde en sesión doble. Cada una en su estreno despertaron escozores por su violencia y agresividad. Hoy, al lado de cualquier episodio de "Banshee", son Disney. 


- Otra pieza notoria y que quizá no ha perdido su impacto es Taxi Driver, una de las obras capitales del cine de los setenta, firmada por Martin Scorsese. 
En su cuarenta aniversario, su director y protagonistas se reunían en Tribeca para hablar del clásico de soledad, alienación y colapso urbano. 
Todos muy juntitos, sonrientes, supervivientes pese a los efectos del tiempo. Jodie Foster y Harvey Keitel, con un buen conservar envidiable.


- Las películas de Scorsese en los últimos tiempos no son "Taxi Driver" y las de Woody Allen tampoco son "Manhattan", pero sus obras nos siguen despertando curiosidad, aunque sea como contar los meses con un puño: esta sí la veo, esta la dejo pasar. 
La próxima de Allen, llamada Café Society y que nos llevará a los años treinta con Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, ha capturado mi atención desde su magnífico póster. Esperemos que la atención no se transforme en bostezos cuando le eche el guante.


- Y de Woody a otro Woody, muy distinto. 
Woody es una manera de decir erección en inglés y no son pocas las que me ha procurado el actor porno gay del que versaré a continuación. 
Woody Fox, deslumbrante australiano que abandonó la follatril profesión en pos de las acrobacias circenses, regresa al porno y lo hace más guapo que nunca, con ese pelazo en su ideal punto de melena y el doble de cuerpo.


Ha sido una sorpresa verlo a la carga, porque Fox no habló bien de su experiencia en el medio una vez terminada - su relato de cómo se procuran erecciones duraderas en plató fue especialmente grimoso -, pero, cuando el bolsillo aprieta y se está tan bueno: pollas, para qué os quiero.


- Vuelven los Woodys, se me van "Banshee" y "The Good Wife" en las próximas semanas, y confío en novedades tan estimulantes como The Get Down, el desembarco oficial de Baz Luhrmann en televisión, de la mano de la súperpotente plataforma Netflix.
Musical, por supuesto, lleno de sonidos , ambientes y actores negros; bajo el faro del maestro de "Moulin Rouge", preveo que será intensamente ecléctica y romántica. 
Luhrmann produce, pero ojo al dato de su inverosímil colaborador y el auténtico chef de esta nueva serie: Shawn Ryan, el creador de "The Shield".


- Haga hueco y venda su alma al Diablo si es preciso para permanecer vivo hasta que llegue la nueva Twin Peaks. Ayer se publicaba el pobladísimo reparto, de más de un centenar de nombres, algunos estimulantes y otros muy WTF. Lagrimita debida al leer que casi todos los actores originales repetirán con papá Lynch. La lista completa, aquí.

- Tengo amigos que me recomiendan cosas y otros que se olvidan de proveerme de lo bueno. ¿Cómo es posible que desconociera a Marina and the Diamonds
Con ese nombre verdadero cual salida de una novela de Jeffrey Eugenides - Marina Diamandis -, esa energía agresivamente cute a lá Patty Duke, esas letras de "me hice mala por desamor" y ese infeccioso pop, ¿quién puede resistirse?


Tiene, de manera previsible, una canción llamada "Valley of the Dolls", pero las que me vuelven loco estos días son "Primadonna" y "How to Be a Heartbreaker". De ésta, le posteo el infartante vídeo, a tope de tíos buenos en remojo. Disfrute del porno.


Ay. Yo sólo digo ay. Hasta la próxima, mi Lord.

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