miércoles, 13 de abril de 2016

Jasonismo


Querido Diario,

Vivimos en un bucle temporal, donde se estrena una película que acaba en  -man, se detiene al banquero, se elige al terrorífico apellido en las elecciones de nuestro querido Perú y tropezamos con las series de nuestra infancia.
Y, al final del día eterno, todos los que escribimos intentamos decir la verdad, lo más parecido a ella, lo que supimos ayer y dudamos hoy, perdidos en el propio bucle.


Sí, bailamos alrededor de la misma pista, esa a la que ayer llamamos mundo, y giramos en ella cual si rotáramos los 365 días del año, bajo la exacta definición de locura: hacerlo otra vez y buscar un resultado distinto. Así es el ser humano, así se mueve la actualidad.


Olvídelo todo por un segundo. Colóquese de nuevo la peluca, el almidonado cuello y el antifaz. 
Hoy nos distraemos, nos perdemos, nos quedamos tontos frente a la pantalla. Hoy miramos a Hollywood, a los resultados de taquilla y a dos Jason, uno que está de actualidad en todo el mundo y otro que vive en mi corazón.


- El último Almodóvar, de nombre "Julieta", ha entrado mediano, más bien decepcionante, en la taquilla del fin de semana. Un quinto puesto y ni siquiera la película española más popular de la lista, insólito en un arranque almodovariano. ¿Los papeles de Panamá? ¿El presunto contubernio heterosexual derechuzo contra Pedro? ¿O el simple desgaste de la concurrencia tras sus anteriores bodrios? 

- Recuerde que la bodriesca Batman vs. Superman, a pesar de sus cifras descomunales, perdía fuelle como casi ningún otro blockbuster en la memoria. Y la caída, siempre relativa, continúa. "The Boss", comedia con Melissa McCarthy, le robaba el primer puesto de su tercer fin de semana por la mínima, pero suficiente. Cuente con el dato de que la película de Melissa no habrá costado ni un tercio de la de Zack Snyder.

- Pese a todo, se anuncia OTRA película de Batman, esta vez en solitario, en la que Ben Affleck se dirigirá a sí mismo. Cuánta fe, señor mío, cuánta persistencia.

- Si hay dudas en torno a responsables y protagonistas de "Batman vs. Superman", Aquaman está de buen año y por muchos motivos. 


El espectacular Jason Momoa se prepara para "Justice League" y lo cuenta en Instagram al estilo moderno: con vídeos infartantes de las burradas que hace en el gimnasio para conseguir esa masa muscular. Sin camiseta, por supuesto.

                       

- Si aún lo desconoce, el amor por Momoa nació en su paso por "Juego de Tronos", que regresará el próximo 24 de abril para deleite del Estado friki internacional que no dudará en contárnoslo todo por las redes sociales.
Emilia Clarke, la adorada Daenerys, confesaba esta semana otro motivo para suspirar por Jason Momoa. "Vi su miembro a pesar de que estaba cubierto por un suave calcetín rosa. Mostrarlo haría que la gente se sintiera realmente mal. Es demasiado fabuloso". ¡Quiero el trabajo de ese calcetín!


- Y también quiero que llegue ese momento de la noche en el que me siento frente al televisor, apunto con el mando a distancia y elijo exactamente lo que quiero ver. En estos días, es nada menos que Beverly Hills 90210, conocida en este país como Sensación de Vivir.


- Evitaré extenderme hoy porque a esta serie hay que dedicarle un post en exclusiva - y será en breve, prometo -, pero qué adicción, mi Lord. Y, sobre todo, qué diversión.
Si hay algo que siempre controló Aaron Spelling en sus más emblemáticas series, sería esa sensación de contemplar lo más jugoso del mundo. La prueba: tantísimas imitaciones y ninguna con ese toque de alquimia.


- Le confirmo mi rotunda obsesión por su actor protagonista, el ínclito Jason Priestley, que interpreta al buenazo Brandon Walsh. 
Porque aquellos primeros noventa gustaban de homenajear a los cincuenta en sonidos, poses y actitudes, Jason era tupé jamesdeanesco y mirada paulnewanesca. 
Reniego de la mayoría de ídolos juveniles, pero este tío era de una belleza apabullante.
Según Shannen Doherty, "entre lo más complicado de esa serie, estuvo interpretar a la hermana de Jason Priestley. Estaba tan bueno... Una vez me preguntaron por esa cierta onda incestuosa que había entre ellos y yo sólo pude reírme".


- El interés por el Priestley de entonces y de hoy me ha llevado hasta su mejor película.
En Amor y Muerte en Long Island, una pequeña gran comedia, Jason interpreta a lo más parecido a sí mismo: un ídolo juvenil que quiere ser tomado en serio como actor. 
Un impagable John Hurt es el respetable escritor inglés que se obsesiona por él, porque lo contrario sería imposible.


- Y, recuerde, hay autobiografía del doncel, publicada el año pasado, en la que Jason ha desvelado secretos del backstage de "Sensación de Vivir". Agárreme, mi Lord, que me la bajo al Kindle.


- Sí, aquellos primeros noventa eran muy cincuenta. Recuerde "Twin Peaks", por ejemplo, o el regreso del enorme Roy Orbison a las listas de éxitos. 
Orbison cantó "I Drove All Night" y el vídeo, pura onda fifties, sólo pudo estar protagonizado por los dos más bellos de entonces: Jennifer Connelly y mi Jason Priestley.

                       

Disfrute de la madrugada, querido Diario. Vivimos en un bluce, pero la leyenda cuenta que no habrá otra noche igual.

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