miércoles, 6 de abril de 2016

Sentidos


Querido Diario,

A lluvioso tiempo, buen blog, y entre el frenesí de las horas, qué poco lugar se encuentra para el placer de las pantallas, aunque nunca menos para usted, mi querido Diario, tradición sacrosanta de este ordenador y este escritor a partir de las nueve.
Cuentan las noticias que el mundo está del revés. Se puso así para comprobar si caía algo de dinero suelto de los pantalones y vaya si ha caído. En la época del disclosure, el nuevo objetivo está en el paraíso fiscal. Ya era hora, por fin es escándalo.
Como siempre, veremos la realidad desde casa, entre película y salto de mata, vueltos locos, con la boca abierta, emocionadísimos ante el desastre.


Ahora paso las tardes entregado al past perfect y sus amigos - me preparo para el Proficency y las intenciones son presentarme en junio, Sirk mediante -, mientras, por las noches, robo un rato entre el término de esta escritura y la implacable caricia del sueño, para ponerme al día con sensaciones de ayer y de hoy.
Sí, este es uno de esos posts donde tocamos todos los palos como un ciego y vamos desde Chus Lampreave hasta Jason Priestley sin despeinarnos. Mentira, nos despeinamos, nos desmelenamos y, al final, postearemos una polla, que estamos demasiado comedidos últimamente con el sexo gráfico, con lo que hemos sido...


- Lo llaman año horrible de fallecimientos y no hemos llegado ni a la mitad. Me tenía la semana triste el adiós de Patty Duke, reina de medianoche, cuando se va otro hombre cuya música también irrumpía pasadas las doce en mis adolescencias. 
En Argentina, conocerán a Gato Barbieri como un maestro del jazz latino. Fuera de su país, el saxofonista es célebre por musicar - y de qué manera - "El Último Tango en París", de Bernardo Bertolucci.


- Escuchar ese tango es volver a la inclasificable experiencia que es ver película tan dura, transgresora y hermosa, icónica pieza de escándalo, hoy clásico. Hace tiempo que no la frecuento, así que, jum, caerá algún día, a eso de la medianoche.


- En madrugadas televisivas, también se podía tropezar usted con aquellas gloriosas comedias que hacía Pedro Almodóvar en los años ochenta y, además, con la presencia de Chus Lampreave, una de sus "chicas" más eternas y entrañables, que moría esta semana a la edad de 85 años. 


Chus no sólo fue de Almodóvar, sino también de Berlanga y Trueba y debo ser el único que la recuerda, impagable, como la telefonista de los primeros tiempos de "Lo + Plus". 
Una robaescenas devastadora, nunca se le concedió el vehículo definitivo a su estatura, pero qué imagen más espectacular del cine español es esa abuela con el lagarto Dinero para la suprema "¿Qué He Hecho Yo para Merecer Esto?".


- Muy lejos de esa genialidad se mueve Almodóvar en estos tiempos, aunque mantiene muchos devotos y sus películas siempre despiertan interés. 
Aunque la mayoría de sus obras me parecen tan fallidas y destartaladas que muchas veces dudo de que Pedro sea bueno - o que lo siga siendo -, concedo que es el único director español que tiene ese sentido de la expectación tan necesario en todo espectáculo. 
Este viernes, se estrena la última, Julieta, donde vuelve al drama con ínfulas y basta ver el trailer para saber el potaje de lentejas que nos espera. 
Gane este viernes o no, media promoción se ha suspendido cuando el nombre del director se veía envuelto en el escándalo de los Papeles de Panamá. Eso sí que es un DRAMA, Pedro.


- La crítica siempre ha traído de cabeza a Almodóvar, que le gusta mucho gustar y, cuando no lo consigue, se pone al borde del ataque de nervios. 
El estreno de "Julieta" será indisociable sin la opinión de Carlos Boyero que, en cualquier caso, no estuvo solo en el desprecio de la anterior. 
Se decía entonces que, pese a los ataques, el público había ido a ver "Los Amantes Pasajeros", ergo, la crítica es desoída, inútil, blablablá. Se ha repetido algo parecido cuando Batman Vs. Superman arrasaba a su estreno pese al abucheo de los opinadores, pero ahora se dice oops cuando caía el porcentaje de recaudación estrepitosamente en su segundo fin de semana. ¿Se hace caso a la crítica o no? Yo diría que nadie se la lee y hay productos que despiertan más atractivo inmediato que otros. Me fiaría más del boca-oreja como medidor y procurador.

- La decepción de la Warner ante la caída relativa de "Batman vs. Superman" ha iniciado cambios en su programación y política de estrenos. Un poco más de calidad tampoco estaría mal, señores.

- Sintonizando con la tele, prepárese, que este fin de semana comiezna la segunda temporada de Outlander en la cadena Starz y en todos los más hábiles torrents. Las imágenes de los Fraser en Francia hacen la boca agua y las primeras críticas son sólo alabanzas. 


- Esta noche, veo el último episodio de la primera temporada. Qué serie tan sorprendente, desconcertante, que se mueve como un pececito entre la novela rosa, el drama histórico, la aventura, el fantástico, mientras ofrece la más generosa lectura de género que he encontrado en los últimos tiempos. Es una serie que progresa, a la medida de sus peripecias, y si no me volvía demasiado loco en sus inicios, me ha conquistado episodio a episodio, con tranquilidad, sin retroceso. Y no sólo por el pecho de Sam Heughan, con el que comulgué desde el minuto uno.

- Y si quiere seguir el visionado de "Outlander" de la manera más divertida y sobreexcitada, visite el blog de mis amigas: las bitchy divas, Kim y Cassandra, que lo cuentan todo en Fungirleo de Haggards.


- Televisión de hoy y de ayer, ¿por qué no? Amo los años noventa televisivos. Lo he dicho y lo repito. Son la verdadera edad dorada de la televisión, donde se hacían series como puños. Hasta las consideradas malas son esa buena leña del hogar catódico. 
Hablábamos de Brandon y Emily Valentine en el Facebook y me entró la añoranza por Sensación de Vivir (Beverly Hills 90210), serie que no veía desde que estaba en el cole. 


- La recordaba espectacular, un tanto odiosa y llena de secuencias que propiciaron tanta impresión que algunas se confunden en la memoria con situaciones de la vida real. ¿Esto sucedió en mi colegio o sólo en "Sensación de Vivir"? Realidad y ficción gustaron de imitarse cuando los púberes del país se volvieron majaretas por los chicos del West Beverly. 
Ando por su primera temporada y, a pesar de los efectos del tiempo y sus evidentes limitaciones, la encuentro tan genuina como siempre, terriblemente disfrutable.

- Y, ay, debo tener catorce años o ser un viejo verde. Qué belleza era Jason Priestley


- Le diría muchas cosas, pero prefiero decirle lo que deseo, más que nada: ¡Una escena nueva de Carter Dane!


Lo demás, ya lo pensaré mañana. 

2 comentarios:

  1. Bueno, mil gracias por la mención!!!!
    Me alegro de que te haya gustado Outlander, creo que merece una oportunidad porque parece una cosa pero luego demuestra ser otra por completo. Creo que Ron ha hecho un magnífico trabajo adaptando el libro. Espero tu reacción ante el último episodio!

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  2. Estar entre Doris Day, Rock Hudson, Chus Lampreave y "Sensación de vivir" a propósito de nuestras reviews de "Outlander" me hace sentirme más "bitchy diva" que nunca. Me apunto el término, porque me parece redondo. Gracias por la mención, dear, eres una inspiración siempre. Y nos complace ver que te has unido a la locura highlander. Esta serie es algo que sólo compartimos con quien sabe apreciarla (a ella y al pechote de Sam Heughan). ¡Besotes! :)

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